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Una visita al Delta y sus islas

Ya sea para disfrutar de unas vacaciones o de un paseo diario, el Delta ofrece actividades deportivas, hosterías veraniegas, recorridos culturales y excelentes alternativas gastronómicas.

Si hay algo que ofrece la provincia de Buenos Aires son ambientes disímiles pero igualmente atrayentes por su belleza y exquisitez. La ciudad, por un lado, repleta de centros históricos y museos que hacen honor al patrimonio cultural e histórico y, por otro, localidades alejadas, rodeadas de verde y agua.

El partido de Tigre es uno de ellos, es el sitio ideal para dedicar unos días de descanso rodeado de familia o amigos. Se encuentra ubicado a unos 30 kilómetros del norte de la ciudad, a orillas del río Paraná, donde se forma un delta de 320 kilómetros de longitud.

Vegetación abundante, actividades deportivas terrestres y acuáticas y museos históricos son los principales recorridos que aglutinan a grandes y chicos con ganas de relajarse o entregarse a una jornada de aventura a puro ski acuático y navegación a vela.

El Delta, un conjunto de islas, arroyos y ríos, es el almacén de embarcaciones, algunas más grandes y otras más chicas, que parten en búsqueda de tradicionales casas de fin de semana, clubes de remo y rincones ocultos, ideales para despejar la mente y tomar sol. Lanchas y barcos parten de la estación fluvial de Tigre.

Las localidades isleñas se alzan sobre los ríos Sarmiento, San Antonio, Luján, Paraná de las Palmas, Capitán y el Canal Vinculación, todo ellos son aptos para la navegación y deportes acuáticos. Su flora y fauna convierten al ambiente en un paraíso natural increíble.

Historia y cultura

El Delta no sólo se constituye como una región verde dedicada al esparcimiento, sino también adapta al itinerario visitas a museos y casas históricas de importante riqueza cultural. A orillas del río Sarmiento, a unos 30 minutos en lancha, se encuentra el Museo Sarmiento. Domingo Faustino Sarmiento utilizó esa locación, desde 1860, para descansar y escribir. Desde 1966 es Monumento Histórico Nacional y actualmente funciona como museo y biblioteca.

En tierra, en la localidad de Tigre, otro de los lugares reconocidos y admirados es el Puerto de Frutos, elogiado por sus puestos de venta de artesanías de mimbre, muebles y comestibles como frutas y verduras.

Cómo llegar

Existen varias alternativas a la hora de pensar en visitar el Delta. Se puede acceder en tren mediante la línea que recorre Retiro-Tigre (servicio directo de Mitre TBA); por vía Retiro- Delta (conexión en Estación Mitre- de TBA- con Estación Maipú de Tren de la Costa); en colectivo, a través de la línea 60 que parte desde Constitución y llega a Tigre (en aproximadamente una hora y media); o en auto a través de la Autopista del Sol por acceso Tigre.

Fuente: Notio

Una escapada al Tigre

El Partido de Tigre cuenta -junto con el de San Fernando- con uno de los destinos turísticos más tradicionales del país: las islas del Delta. Rodeada por las aguas del Río de la Plata y el Paraná, la zona está conformada por miles de islas, islotes y riachos, que se caracterizan por sus pintorescos muelles y viviendas elevadas, y donde se realizan innumerables actividades recreativas; entre ellas, la pesca, los deportes acuáticos y los paseos en embarcaciones clásicas.

Puerto de Frutos: ubicado a 15 cuadras del puerto principal, en el pasado fue un tradicional mercado de frutas y verduras. Actualmente, es un pintoresco centro comercial, ideal para la compra de muebles de caña, madera y mimbre; también hay locales de plantas, ropa y objetos para el hogar. Otra atracción son los restoranes a orillas del río Luján, que ofrecen platos elaborados y una maravillosa vista panorámica.

Excursiones por el Delta: desde la Estación Fluvial de Tigre parten innumerables lanchas colectivas, el transporte ideal para hacer excursiones por el Delta. Navegando por los ríos Sarmiento, San Antonio y Paraná de las Palmas, entre otros, estas embarcaciones se dirigen hacia recreos -con restoranes y hoteles-, zonas para el avistaje de flora y fauna, y sitios históricos -como la casa del escritor Leopoldo Lugones-.

Parque de la Costa: es el parque de diversiones más grande de la Argentina. Fue inaugurado en el año 1997 y cuenta con más de 50 juegos mecánicos y espectáculos para toda la familia. También ofrece una excursión en catamarán por el Delta.

Museo de Arte Tigre: ubicado sobre el tradicional Paseo Victorica, originalmente fue un centro social donde se practicaban deportes y otras actividades recreativas, con un casino que funcionó hasta 1933. En la actualidad, el museo cuenta con una colección permanente de arte argentino del siglo XIX y XX, con pinturas de Benito Quinquela Martín, Carlos Pellegrini, Juan León Palliére y Eduardo Sívori, entre otros.

Museo Sarmiento: ubicado a orillas del río Sarmiento, es la casa que usaba Domingo Faustino Sarmiento en su estadía en el Delta. Declarado Monumento Histórico Nacional, en la actualidad funciona como museo y biblioteca. La construcción tiene la particularidad de estar protegida por un inmenso cristal para evitar su deterioro. Abre sus puertas de miércoles a domingo, con entrada gratuita.

Fuente: Ambito

Villa La Ñata / Dique Luján. Un rincón del Tigre alejado de las multitudes

Villa La Ñata y Dique Luján, unidos por un puente para autos, ofrecen parrillas, restaurantes y un nuevo paseo de artesanos en plena tranquilidad

A principios del siglo pasado, Benito Villanueva, estanciero y senador, imaginó construir una especie de Venecia en el Tigre. La idea empezó con un canal principal -hoy llamado Villanueva- construido para sacar por barco la producción de sus campos. Otros pasajes llegaron a dragarse, pero el proyecto se abandonó con su muerte en 1933.

Hoy, esa zona, donde se unen las localidades de Villa La Ñata y Dique Luján, es elegida por el miniturismo porque tiene un paisaje isleño al que se puede llegar en auto con un acceso nuevo y seguro.

La arteria principal es el canal Villanueva, que divide ambas localidades. Sobre una margen del río, del lado de Villa La Ñata, se ubican las parrillas y los restaurantes, agrupados en sólo dos cuadras. Las mesas se ponen sobre la costa o incluso sobre grandes muelles de madera para comer por encima del río.

Los tiempos no corren. Hay que armarse de paciencia a la hora de pedir el plato. El lugar no está todavía contaminado por el ruido ni el apuro que caracteriza al hombre de ciudad. El silencio es absoluto, interrumpido muy de vez en cuando por el pasar de una lancha. Nadie cobra por dejar el auto en algún rincón. No hay tumulto y son pocas las ocasiones en que hay que esperar para conseguir mesa.

"Queremos que este lugar siga con la paz y la tranquilidad que lo caracterizan -cuenta Cristel, residente de esta zona por elección, como destaca, desde hace 20 años-. Las bicicletas quedan acá tiradas, no hay inseguridad, nos conocemos todos."

Es un escondite alejado del mundo, pero está a 40 minutos de General Paz.

Villa La Ñata empezó a ser renombrada a causa de la casa que tiene el gobernador Daniel Scioli, al lado de una tradicional escuela. El último impulso lo trajo el puente. Durante toda su historia, las dos localidades -separadas por el canal de 70 metros de ancho- estaban unidas por un puente peatonal de madera, pero tomaba una hora veinte pasar en auto de un lado al otro. En 2009, el municipio de Tigre inauguró un puente peatonal y vehicular levadizo que le inyectó vida al lugar.

En la costa de enfrente, sobre la margen de Dique Luján, hay un flamante paseo de artesanos, con una treintena de puestos que exponen tejidos, muebles para chicos, mates, objetos en madera, mimbre y adornos. "Esto está empezando, los domingos a la tarde hay más puestos abiertos que los sábados, ya que viene más gente", cuenta un hombre que alista su mesa para colocar allí sus artesanías. El lugar está relativamente virgen y por ahora es un encanto. Las mesas de artesanos se colocan sobre una pasarela que hace de paseo costero, terminado hace muy poco por el municipio. Una empresa ofrece paseos por el río en pequeñas lanchas, y esta temporada dos compañías de paseos por agua que salen del Mercado de Frutos extenderían sus viajes hasta aquí.

"Es muy tranquilo. Tiene el encanto del Tigre por su paisaje, pero en un entorno más familiar y menos concurrido", cuenta Stella, mientras come sobre el río en la Sociedad de Fomento Villa La Ñata, institución que cada 25 de mayo festeja su aniversario con desfiles a caballo y comida típica.

Según afirmó a LA NACION el intendente de Tigre, Sergio Massa, el municipio está trabajando en la recuperación y puesta en valor de la casa del artista Xul Solar, en Villa La Ñata, con el fin de convertirla en museo.

La zona tiene muchas guarderías náuticas, y dicen los lugareños que quienes tiran la caña de pescar sacan mojarras, bagres y pequeñas bogas.

Muy cerca de aquí, otra oferta turística invita a continuar el día, con una propuesta totalmente distinta. Bahía Grande, complejo que forma parte del espacio público de Nordelta, se abre paso sobre la ruta 27, con un paseo peatonal dibujado por el diseñador de barcos Germán Frers, con una amplia oferta gastronómica que mira a las amarras y el río. Aquí los restaurantes son conocidos: Los Inmortales, Taco Box, Sushi Club, Campo Alto y Downtown Matías, por citar algunos. Los locales están dispuestos en docks al estilo Puerto Madero, en cuyos edificios funcionan oficinas y departamentos. A pocos metros también está el centro comercial a cielo abierto, con marcas líderes de indumentaria, algunos cafés y próximamente un complejo de cines.

Para coronar el paseo, sobre la bahía se levanta el hotel Intercontinental, todavía en construcción, un cinco estrellas con 140 habitaciones y también 80 condominios y 59 lofts, que saldrán a la venta. La inauguración está prevista para diciembre próximo.

Una apuesta al turismo

Tigre se posiciona como un destino turístico que crece. Durante el año pasan unos 4 millones de turistas y 300.000 extranjeros con predominio de brasileños y norteamericanos.

El municipio tiene la intención de potenciar la actividad, por lo que sigue creando espacios que atraigan al paseante de fin de semana. El próximo paso será la instalación de E-land, en un predio pegado al Puerto de Frutos. "Acabamos de aprobar el proyecto, será un lugar de esparcimiento y entretenimiento que tendrá desde un teatro para chicos hasta un área para bicicross y skate", adelantó Massa. Su construcción empezaría en breve y su inauguración está prevista para el año próximo.

A su vez ya empezó la construcción del Paseo del Bicentenario. Sobre el Camino de los Remeros tendrá poco más de 2 km con bicisenda y vereda peatonal, patios miradores, hitos referenciales, estaciones aeróbicas sobre el verde y estacionamiento.

Otro objetivo del municipio es instalar el remo como una actividad turística. En las vacaciones de invierno se hizo una experiencia piloto con la Escuela Municipal de Remo, se difundió y se otorgó la primera clase gratis, para que la gente incursionara. Este verano habrá una política similar, para convocar a deportistas y turistas a la vera del río.

Cómo llegar

A La Bahía: tomar Panamericana ramal Tigre hasta que termina, empalmar con el Camino de los Remeros y al llegar a la ruta 27 doblar a la izquierda unos 2 km.

Villa La Ñata

Dique Luján: se puede acceder por Panamericana ramal Escobar. Bajar en ruta 25 hacia Dique Luján. Doblar a la derecha en 12 de Octubre hasta canal Villanueva. Desde La Bahía, tomar la ruta 27 con dirección a Benavídez (menos de 1 km) y doblar en calle Viamonte. De allí 5,3 km siguiendo la vía principal.

Fuente: La Nación Turismo

Todo Tigre en ómnibus

Un servicio turístico que recorre sitios paradigmáticos de la ciudad. El pase vale para todo el día y permite subir y bajar cuantas veces quiera.

Además de su clásico Puerto de Frutos y de ser la antesala del recorrido a las islas del Delta, Tigre posee encantos que datan de la época en que la aristocracia porteña levantaba allí sus fincas y sus salones de baile. Buena parte de ese legado sigue en pie, a la vera de los ríos Tigre, Reconquista y Luján. Desde diciembre, esta ciudad puede ser recorrida sin ningún apuro en el novedoso Bus Turístico.

El paseo comienza frente a las estaciones de tren y fluvial. Abarca sitios paradigmáticos: los museos de la Reconquista, Naval y de Arte, el Puerto de Frutos, el Casino y el Parque de la Costa. El pasaje dura todo el día y permite bajar en cualquier parada y retomar el circuito con el siguiente micro. Las paradas se identifican con colores verde y naranja.

Primero, el bus se dirige hacia el sector histórico de la ciudad a través del boulevard San Martín, con palmeras plantadas para celebrar el primer centenario de la Revolución de Mayo. Pronto aparecen los primeros palacetes, como la Quinta Astengo, mansiones de verano de la aristocracia porteña. En agosto de 1806, Santiago de Liniers desembarcó en la ribera del Reconquista para hacer frente a las tropas británicas que habían ocupado Buenos Aires. De allí el nombre del río y del museo, frente a la orilla.

De vuelta en el bus, el recorrido sigue por la zona residencial, donde, entre las copas de los plátanos, se vislumbran elegantes residencias -como Villa Victoria y Villa Julia-, reconvertidas en resorts de lujo.

En el Paseo Victorica, junto al predio donde hasta 1940 se erigía el legendario Tigre Hotel, está el Museo de Arte de Tigre. Fue montado en un palacio afrancesado, construido entre 1910 y 1912 para albergar un exclusivo club social con casino. Declarado Monumento Histórico Nacional hace 30 años, fue restaurado y reinaugurado a fines de 2006. Además de su extensa colección de arte figurativo argentino, el edificio es una joya. Sorprende el salón de baile de la segunda planta, donde el techo abovedado, con figuras de ninfas y una araña de bronce con cristales de roca. Una caminata por la terraza, sobre la galería, ofrece algunas de las mejores vistas del río Luján.

De regreso, el camino pasa junto a los emblemáticos clubes de remo como Buenos Aires Rowing Club -fundado en 1873 por pioneros argentinos e ingleses- y el Canottieri Italiani, creado en 1910 por la colectividad italiana. Son los decanos de una práctica que aprovecha las bondades del entorno del Delta.

Fuente: Clarín Turismo
http://www.clarin.com/suplementos/viajes/2010/03/14/v-02158813.htm

El Museo del Mate cumple un año en Tigre

El único Museo del Mate del mundo está en Tigre y festeja su aniversario.

Durante este exitoso primer año ha recibido miles de visitantes nacionales e internacionales, que se acercaron a descubrir y vivir la historia de la costumbre más popular de los argentinos.

El Museo, que cuenta con más de 2 mil piezas entre ellas el primer termo del mundo, los mates más pequeños, yerberas antiguas y el mate del centenario, se encuentra instalado en una casona antigua y, además de la fabulosa colección, dispone de un auditorio especialmente acondicionado para difundir todo el proceso de producción de la yerba mate, lo que despierta especial interés y sorpresa en todos los asistentes.

Su Director, Jorge Díaz, señaló que “en este primer año en Tigre hemos tenido el enorme placer de hacer conocer a argentinos y extranjeros la importancia de ésta, la costumbre más popular de los argentinos. Y experimentar cuánta pertenencia sienten los argentinos que pasan por aquí, al descubrir entre las piezas del museo muchas que han visto en casas de sus mayores ó en tiempos de su infancia. Para los extranjeros es el demostrar que nuestra bebida nacional es un producto saludable, con proyección a estos tiempos de alimentos sanos y con un contenido social inigualable en el mundo. En la matera del museo vivimos a diario encuentros de turistas de todo el mundo que en pocos minutos se encuentran intercambiando sus culturas, a veces tan diversas. Esto solo lo provoca el mate”.

Un valor agregado que posee el Museo es el “Mate Bar”, una propuesta que invita a disfrutar de una costumbre bien argentina en el mejor marco. El servicio incluye un set completo para degustación del mate acompañado por una canasta con delicias.
El mismo es servido en los jardines del museo.

El Museo del Mate, se convierte así en una propuesta única y diferenciadora de Tigre, por su originalidad y su puesta en valor de esta tradición argentina, viajando a través del tiempo, destacando las bondades del mate y siendo el único museo de este estilo en el mundo.

Museo del Mate
Lavalle 289,
www.vivitigre.gov.ar o
Teléfono: 0800-888-84473 (TIGRE) o 4512-4497/98

Tigre. Verano en las islas

Una visita al Delta con varias alternativas para escaparle al calor a orillas del río. Balnearios, excursiones en canoa, días de playa, vertiginosas clases de wakeboard y paseos en catamarán, para pasar el día o quedarse a dormir, en las islas o en la zona continental.

El verano es la mejor época para navegar sin rumbo fijo por las entrañas del Delta, cruzándose con los protagonistas de ese curioso mundo donde conviven los habitantes permanentes con los visitantes ocasionales, las lanchas de lujo con los botecitos frágiles, las motos de agua con las tablas de surf. Canal tras canal, van apareciendo las imágenes propias del laberinto acuático: la lancha almacén, el delivery de pizza, las canoas deportivas, los veleros o los grandes cascos oxidados de cargueros encallados. En ese vaivén hay lugar también para el recuerdo, que evocan los viejos isleños, de los tiempos en que supo haber una sucursal flotante del Banco Nación, una escuela anclada en la boca del río Sarmiento, y hasta una iglesia que se balanceaba sobre las aguas con una sacristía y cinco camarotes. El escenario ya está listo: lo único que falta es elegir la manera de explorar este Delta tan variado como fascinante, con rincones cautivantes para todos los gustos.

Vamos a la playa

Para quienes busquen en Tigre un simple día de playa para apaciguar el calor, a diez minutos en lancha desde la Estación Fluvial se encuentra sobre el río Sarmiento el recreo El Alcázar. Una agradable playa de 80 metros de frente con mucha arena invita a descansar a la sombra de los sauces llorones, con la posibilidad de hacer un asado en las parrillas al aire libre o comer en el restaurante del lugar. Para los deportistas, hay canchas de fútbol, voley, tenis, frontones y zonas de pesca.

El Tigre en Canoa

Una de las formas más pintorescas y románticas de recorrer la compleja trama de ríos, canales y arroyos del Delta es a bordo de lustrosas canoas estilo canadiense. Es la propuesta del luthier Lucas Míguez, cuya pasión por la navegación lo llevó a estudiar los modelos y técnicas de construcción de embarcaciones de parte de los indígenas americanos. Así nació Selknam, que hoy ofrece internarse en los recónditos vasos capilares de ese gran cuerpo viviente que es el Delta en canoas artesanales realizadas en madera de cedro y timbó. Versátiles y livianas, transitan por los arroyos más pequeños, donde no pueden ingresar embarcaciones de motor, gracias al remo rítmico del grupo. De vez en cuando se cruza alguna garza mora, un martín pescador o una tortuga de agua, mientras se recorren las lagunitas pobladas de juncos y camalotes, y los arroyos desde donde se divisan las instalaciones abandonadas del Astillero Cadenaci.

A toda velocidad

Los adeptos a la adrenalina tienen una buena opción en la alta velocidad y los saltos mortales del wakeboard, un deporte nacido en los años ‘80 en California, cuando un surfer aventurero mezcló el esquí acuático con el surf, el snowboard y el skate. A la vera del río San Antonio, la Wake School de Tigre permite iniciarse en la experiencia en las aguas del Delta. Bajo la dirección de Gabriela Díez, subcampeona mundial de la especialidad, la Wake School ofrece un campo de entrenamiento con alojamiento para los deportistas, cama elástica para practicar saltos, sala de video y gimnasio. Generalmente, se logra andar sobre la tabla en la primera clase y en la quinta ya se realizan saltos de 180 grados.

Tres bocas

Para una tarde tranquila sin necesidad de playa o los servicios de un recreo, se puede tomar una lancha colectiva hasta Tres Bocas, donde se juntan los ríos Sarmiento, Santa Rosa y Abra Vieja. La zona se puede explorar en el día tomando como base el restaurante La Riviera, sobre el río Sarmiento, que tiene parte de las mesas en una terraza de madera sobre el río, a la sombra de los árboles. Su edificio principal, cuyo mostrador de cedro original sigue en uso, funcionó hace 70 años como fonda y almacén. La especialidad del lugar son las pastas y toda clase de minutas. Después de comer, hay reposeras para recostarse, mientras algunos prefieren darse un chapuzón en el río. Desde La Riviera parte un sendero llamado “Camino del Biguá”, que se interna en la isla bordeando el arroyo Santa Rosa hasta llegar a un monte agreste y finalmente desembocar en el río San Antonio. En el camino se cruzan puentecitos y se puede ver algún biguá, pájaros carpinteros y horneros.

Tigre continental

Una visita al Delta no implica necesariamente salir a navegar. Desde hace unos años cada vez más gente visita el llamado “Tigre continental”, frente a la Estación Fluvial, donde lo ideal es quedarse a dormir and un bed and breakfast o en el Tigre Hostel. Si alojarse en las islas implica por lo general quedarse en un mismo lugar, quienes eligen la parte continental pueden, en cambio, hacer paseos diarios a las islas, tomar el Tren de la Costa para ir al cine, visitar el Puerto de Frutos y recorrer el circuito de edificios coloniales y del siglo XIX. Para comer, se puede hacer un alto en los restaurantes del Paseo Victorica, con propuestas para todos los gustos. Este verano, hay un nuevo bus turístico que con la compra de un solo pasaje permite recorrer los principales lugares del circuito, subiendo y bajando todas las veces que se quiera durante el día.

Casona inglesa

Frente al histórico edificio del Tigre Club, sobre el río Luján, una elegante casona de estilo inglés ofrece alojamiento en antiguas habitaciones y en un complejo de cabañas. Se trata de una de las mansiones históricas más elegantes de todo Tigre, a pocos minutos de la Estación Fluvial. Su construcción se remonta al año 1890 y perteneció a la familia Bullrich en los tiempos dorados de Tigre. Hoy está en manos del sindicato Suteba. Por la noche, reina el silencio y se ve por la ventana la fastuosidad nostálgica del renovado Tigre Club, iluminado como en sus días de máximo esplendor. El predio del recreo de Suteba es una isla en sí misma que abarca diez hectáreas y tiene además de la casona otros cinco módulos con cuatro cabañas cada uno, instalaciones deportivas y un sector de parrillas.

Fuente: Página 12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/turismo/9-1718-2010-02-14.html

El perfume de las islas del Tigre

Una antigua fábrica de sidra y licor es la base de un programa que invita a descubrir los bellos e insospechados paisajes del Delta.

Sumergirse en la naturaleza y la historia del Delta de Tigre, entender el río con sus devenires y saborear platos caseros y suculentas meriendas es la propuesta del establecimiento La Real, donde antes funcionaba la licorería de una fábrica de sidra. Los recorridos guiados también satisfacen la curiosidad de los visitantes de conocer cómo viven los isleños. La primera ventaja es encontrarse en el muelle con Mario, fotógrafo profesional. Con sólo pisar las tablas, se puede develar el misterio sobre ese aroma dulzón que flota en el aire: "Son los azahares", confirma el anfitrión.

El parque despliega tilos, alcanfores, docenas de árboles frutales, corpulentas hortensias, rosales y ceibos en flor. En el interior de la antigua fábrica, convertida en un único e inmenso ambiente que funciona como comedor y área de descanso, abundan los detalles. Los objetos que la habitan, la particular iluminación y su fisonomía hacen que la sala luzca como una puesta en escena, con diversos climas.

Desde el altísimo techo se descuelga una red de soga muy gruesa, de la que penden docenas de herramientas alegóricas a la vida en el río y la fábrica. A los pies de la telaraña, diversos objetos le dan forma a un conjunto escultórico. Las arañas que cuelgan sobre las mesas, confeccionadas con botellas y raíces, señalan el inicio del área gastronómica.

Sobre otro costado, una serie de fotos. Es la parte más bohemia, el sitio ideal para mirar incontables álbumes, cuyas imágenes narran parte de la historia del país, tomadas por el dueño de casa."¿Conocen el delta?", preguntará Mario a sus huéspedes y despliega un mapa. Entonces, los que iban a responder "sí" descubren que tiene poca idea de la zona. "¿Saben como es la isla por dentro?", vuelve a interrogar. Pero no espera respuesta y da inicio a la aventura.

El placer en una caminata

Las mesas y sillas de hierro bajo un enorme alcanfor y un gigantesco tilo prometen seguir allí al regresar. "Comenzaremos por bordear el canal Gallo Fiambre", explica el guía, que arranca una caminata bordeando el canal, habitado por isleños sobre las dos orillas. Las casas sorprenden por el nivel de confort y la calidad de los materiales, pero, sobre todo, por la exuberante flora de los jardines, muy bien cuidados. La marcha continúa muy lentamente, porque hay muchos detalles para apreciar: gran cantidad de muelles, infinidad de pájaros que se posan ante los ojos impávidos de quienes temen ahuyentarlos y vecinos que, a cada paso, saludan a Mario. La prolijidad de los senderos y el óptimo estado de los puentes que permiten seguir avanzando dan cuenta de que la vida fluye en la isla. Frente a cada casa, botes y lanchas estacionados se mecen y aportan una cuota más de magia al entorno. Hacia la izquierda se destacan dos construcciones: el antiguo comedor de los empleados de la fábrica de sidra y una típica casona isleña tipo chorizo, rectangular, de madera y chapa. Del otro lado, la bella arquitectura de un convento franciscano del siglo XIX.

Seguimos por un sendero que atraviesa la isla por el centro. Abruptamente, cambia la densidad del aire, que se torna más fresco. Pero también muta la flora, que, si antes lucía exuberante, ahora no tiene límites. Caminar entre margaritas del bañado, que llegan a la altura de los hombros, lirios amarillos de un tamaño descomunal, azucenas, jazmines, sagitarias y ceibos en flor, hacen al visitante sentirse Pulgarcito paseando en el bosque.

Al mirar hacia el cielo, las enredaderas entretejen el follaje, entrelazando los árboles. El camino sigue hasta desembocar en el río Luján. Allí, los excursionistas se detienen en el muelle público y, sólo los más pacientes pueden ver un biguá de cuello extremadamente delgado tragar un bagre.

La caminata continúa hasta La Real. Las mesas y las sillas de hierro esperan bajo el enorme alcanfor. También tientan las empanadas de carne y se impone un delicioso almuerzo pleno de sabores caseros.

Fuente: Clarín Turismo
http://www.clarin.com/suplementos/viajes/2010/01/03/v-02112074.htm

Tigre tiene su primer Bus Turístico

Tigre, uno de los puntos turísticos más visitados de Buenos Aires, cuenta con el primer bus turístico de la ciudad.

Se trata de un bus exclusivo que cuenta con paradas establecidas para que los pasajeros puedan visitar los puntos más relevantes del lugar. Además, con la compra de un solo ticket, los pasajeros podrán subir y bajar de las distintas paradas durante todo el día, sin límite.

La iniciativa, a cargo de Sturla Viajes, apunta a generar mayor y mejor movilidad de transporte dentro del centro a la vez que une los puntos atractivos más importantes.

El Bus Turístico puede utilizarse todos los días de la semana, desde las 9.30 hasta las 18. Las paradas establecidas en el recorrido son: Estación de Tren Mitre TBA, Estación Fluvial (1), Parque de la Costa/Casino/ Puerto de Frutos, Estación Fluvial (2), Museo de la Reconquista y el Museo de Arte de Tigre.

Ver en http://www.365argentina.com/buenos_aires/tigre-tiene-su-primer-bus-turistico_nota467.html

El sabor del delta del Tigre

Entre las islas, un lodge, spa y restaurante para paladear los placeres de tierra y agua.

Para potenciar la mejora de los estándares de calidad del sector gastronómico el municipio de Tigre realiza un concurso denominado "En busca del menú de Tigre" en cuya edición 2009 salió galardonado Rumbo 90° Delta Lodge & Spa por resumir los sabores y el espíritu del Delta.

La propuesta ganadora consiste en, para la entrada, Terrina de la Isla, (terrina de queso blanco, tomates frescos, puerros y ciboulette, cultivos hidropónicos del Delta ). El plato principal es Dorado cítrico, el pescado en suave salsa de pomelo acompañado de 2 guarniciones: arroz blanco y arroz salvaje con almendras tostadas - vegetales grillados (berenjena, zuccini, calabaza- cultivos hidropónicos del Delta) y el postre Pecan caramel -flan casero de nueces pecan y sambayón-.

El menú fue pensado y elaborado por la duela del establecimiento, Graciela Miti, quien fusionó los productos típicos de alta calidad de la isla con las técnicas de cocina gourmet que caracterizan al restaurante.

El lodge, spa y restaurante, abrió sus puertas en Abril de 2005 proponiendo una alternativa diferente en el Delta, donde además de la tranquilidad de la naturaleza del entorno cautiva la calidez y el confort de sus habitaciones, elegidas constantemente por aquellas personas que buscan disfrutar de un pequeño hotel en uno de los parajes más representativos de Buenos Aires.

Actualmente cuenta con 6 suites con deck privado y equipadas con el máximo confort, un restaurante gourmet de alta categoría con capacidad para 60 comensales en su interior y más de 150 en el exterior. El Natural Spa, es sin dudas un refugio selecto y único en el Delta. El Lodge ofrece varias alternativas de actividades, desde canoas y kayaks a sus huéspedes y la posibilidad de pescar desde sus costas o también explorar el Delta.

Ubicación: se encuentra a 40 minutos de navegación, en la primera sección de Islas del Río de la Plata, sobre el Canal del Este. Se puede llegar con embarcaciones particulares o contratar alguno de los diversos programas del Resort que incluyen e traslado fluvial. El restaurante esta abierto todo el año.

Más información en Rumbo 90º Delta Lodge & Spa

Fuente: Los Andes Turismo
http://www.losandes.com.ar/notas/2010/1/3/turismo-464855.asp