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San Juan. Emociones junto a Barreal

La tranquilidad de la pequeña localidad de Barreal, anticipa un sorprendente paseo por Pampa de El Leoncito y un complejo astronómico, rodeado de montañas, ríos y cascadas.

En una extensa planicie arcillosa de 12 kms de largo y 5 kms de ancho, donde no hay obstáculos, el viento sopla y permite que los carrovela se deslicen llegando a velocidades de 80 kms por hora.

Esto es el Barreal, en el suelo agrietado de Pampa de El Leoncito, ubicado 250 kms al oeste de San Juan capital.

A los costados de este extenso paisaje semidesértico se levantan los cerros del Parque Nacional El Leoncito y el cerro El Tontal, un cono que llega a más de 6 mil metros de altura.

El paisaje cambia al otro lado de la ruta, al ingresar al Parque Nacional, donde el viento fuerte se convierte en una brisa inofensiva, el suelo es verde y aparecen las primeras tropillas de guanacos y suríes.

Luego de cargar agua y nuestras provisiones en la mochila, comienza el trekking de 2.200 metros que se inicia con la bajada hasta un cañadón empapado por la cascada El Rincón. Esta cascada cae desde 40 metros a una pileta natural.

El cielo de San Juan es uno de los cielos menos contaminados del planeta, lo cual invita a disfruta de las noches mirando hacia arriba, espiando las estrellas y encontrando asteroides.

Los 2 complejos astronómicos se encuentran a pasos de la base del guardaparque, a 2.552 metros sobre el nivel del mar.

La zona tiene el privilegio de contar con 270 a 300 noches despejadas al año, ideales para el avistaje.
La visita guiada al Observatorio Astronómico El Leoncito empieza con una charla introductoria en el playón exterior, desde donde se pueden ver las montañas que la rodean, y el leve sonido de arroyos y cascadas. Al norte, en el cerro Urek se puede ver un telescopio.

En el interior del Observatorio podemos conocer los 3 pisos del lugar e interiorizarnos mas en las estrellas.

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Titulo: Emociones junto a la Cordillera de los Andes.
Publicado el 02/12/2012.
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Sitio: 365 Argentina
Provincias: San Juan
Ver en: http://www.365argentina.com/san_juan/emociones-junto-a-la-cordillera-de-los-andes_n.html
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Bici Tour por la ciudad de Mendoza


El pasado domingo 24 de noviembre (del año 2012) a las 10 horas se realizó el Bici Tour Especial por la “Reserva Divisadero Largo”.

La propuesta surge para incentivar el uso de la bici como medio de transporte no contaminante y mejorar la calidad de vida de los mendocinos.

 El punto de partida fué la Plaza Independencia.

Además de conocer la ciudad de Mendoza, se recorren 8 kms aproximadamente hasta llegar a la Reserva Divisadero Largo.

Los beneficios del uso de la bicicleta, además de realizar una actividad física saludable, es aprovechar este medio de locomoción económico que no contamina el medio ambiente, y evita los conflictos de tránsito.

Es recomendable usar casco y protectores, y en estas épocas de verano hay que hidratarse bien.

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Titulo: Bici Tour por la ciudad de Mendoza.
Publicado el 26/11/2012.
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Sitio: 365 Argentina
Provincias: Mendoza
Ciudades: Mendoza (capital)
Ver en: http://www.365argentina.com/mendoza/mendoza/bici-tour-por-la-ciudad-de-mendoza_n.html
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Merlo, su microclima y atractivos


Reconocida internacionalmente por su microclima de cualidades sedantes, la ciudad de Merlo surge como centro turístico en la Sierras de los Comechingones. En una ubicación estratégica en la provincia de San Luis, ofrece circuitos alternativos y convencionales a los visitantes en un hermoso ambiente natural.

En un relieve montañoso, que protege bosques y arroyos cristalinos, donde hay flora y avifauna propia de la zona que invitan a realizar avistajes y safaris fotográficos.

La ciudad de Merlo, incluso desde el casco urbano, se pueden ver y disfrutar de estos bellos paisajes puntanos.

Hay gran cantidad de circuitos alternativos y convencionales que se pueden disfrutar todo el año, que abarcan desde la contemplación de paisajes, hasta alternativas de turismo aventura, entre las que prevalecen el trekking, el rapel, el montañismo, las cabalgatas y el parapentismo.

En los alrededores de Merlo, se puede disfrutar de arroyos de agua cristalina, como el Piedra Blanca y el Rincón, en total armonía de la naturaleza.

Esta villa puntana recibe gran cantidad de turistas que llegan a disfrutar de un clima agradable, paisajes paradisiacos, excursiones guiadas, cursos de agua cristalinos.

Hay mágicos senderos que pueden conocerse caminando o en tranquilas cabalgatas, para realizar safaris fotográficos, rapel, trekking y montañismo, además de realizar vuelos apasionantes en parapente.

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Titulo: El microclima de Merlo y sus atractivos.
Publicado el 11/11/2012.
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Sitio: 365 Argentina
Provincias: San Luis
Ciudades: Villa de Merlo
Ver en: http://www.365argentina.com/san_luis/merlo/el-microclima-de-merlo-y-sus-atractivos_n.html
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Mendoza: Recorrido al pie de los Andes


La ciudad de Mendoza invita a pasear por sus calles, plazas, espacios verdes, disfrutar sus sabores, colores, olores y conocer su rica historia y cultura..

La ciudad invita a recorrerla a pie entre platos regionales, plazas históricas, la clásica movida cuyana, y también se pueden realizar otras actividades y excursiones un poco mas alejadas del centro.
Caminando nos sorprende el rico aroma de chivitos y la trucha, que son productos locales tan apreciados como el vino y el oliva extra virgen de la región.
Para quien desea llevarse otro tipo de presente, puede elegir por las aceitunas, o conservas de carnes de caza, el chivito y la trucha.

Los turistas normalmente realizan un paseo en trole, que recorre los diversos puntos turísticos de la ciudad.
El llamado sendero de las plazas es un circuito que combina fuentes y monumentos históricos. La plaza Independencia es la más importante en tamaño, ocupando cuatro manzanas de espacio verde, donde hay ferias de artesanos y también funciona el pequeño Teatro Municipal Julio Quintanilla y el Museo Municipal de Arte Moderno.
Otras plazas cercanas son la plaza San Martín, ubicada en plena zona bancaria y en cuyo centro se levanta una estatua del Libertador que señala con su brazo el camino que siguió su ejército en la cordillera andina, la plaza Chile, de características más residenciales, con bajo añosas tipas y eucaliptos homenajeando a O’Higgins; la plaza Italia, con distintas obras de arte de impronta romana y la loba con Rómulo y Remo, y la plaza España, que lleva el diseño de una fuente típica de los patios españoles, con un monumento representativo de la fraternidad argentino-hispana.
La Plaza Independencia es el punto de partida para recorrer otros atractivos de la ciudad, como la peatonal Sarmiento, la zona comercial, el Centro Cívico y el Parque General San Martín.
Este gran Parque General San Martín fue creado en el año 1896, diseñado bajo cánones franceses e ingleses sobre una superficie de 400 hectáreas.
Dentro del parque hay un complejo universitario, un lago artificial donde se corren regatas, un parque aborigen, un campo hípico y de golf, un zoológico con animales sueltos por los cerros, un teatro infantil, un autódromo, un estadio de fútbol (Islas Malvinas), un velódromo y el anfiteatro Frank Romero Day, donde se realiza la Fiesta Nacional de la Vendimia.
También está el Cerro de la Gloria, en cuya cima se levantó un Monumento al Ejército de los Andes.
La Avenida San Martín en sus 7 kms de largo pasa por Las Heras al norte, y Godoy Cruz al sur, por donde podría realizarse una improvisada pequeña Ruta del Vino, entre vinotecas y restaurantes

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Titulo: Recorrido al pie de los Andes.
Publicado el 12/10/2012.
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Sitio: 365 Argentina
Provincias: Mendoza
Ciudades: Mendoza (capital)
Ver en: http://www.365argentina.com/mendoza/mendoza/recorrido-al-pie-de-los-andes_n.html
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La Rioja: La Ruta del Vino y las aceitunas


La provincia de La Rioja se destaca por su gastronomía amplia en variedad de sabores entre otros atractivos, como las aceituneras de Aimogasta (polo olivícola del país) hasta los excelentes vinos de Chilecito.

En la ciudad de La Rioja se pueden encontrar platos tradicionales de la cocina riojana, y otros mas de época, como algarroba, conejo, jarilla y mistol.

Los platos típicos de la región son el chivito, cordero, locro, empanadas, y gran variedad de quesos regionales.

La Ruta del Vino de La Rioja comprende más de 35 bodegas registradas, en las que se pueden realizar visitas guiadas y degustaciones.

Chilecito es uno de los pueblos ubicados entre cerros y viñedos, donde se concentra la actividad vitivinícola, pero también abundan los cultivos de nueces, aceitunas y frutales.

También, cerca de la Sierra de Famatina crece el desarrollo del cultivo de nogales.

En el Museo Folklórico de La Rioja, de la capital provincial, se puede encontrar la historia de esta centenaria tradición vitivinícola en la provincia.

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Titulo: La Ruta del Vino y las aceitunas.
Publicado el 20/09/2012.
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Sitio: turismonorteargentino.com
Provincias: La Rioja
Ver en: http://www.turismonorteargentino.com/la_rioja/la-ruta-del-vino-y-las-aceitunas_n.html
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Mendoza: Recorriendo los volcanes mendocinos


En el departamento mendocino de Malargüe, se pueden recorrer los extensos valles rodeados de los volcanes de La Payunia.

En La Payunia, hay una densidad de 10,6 volcanes por cada 100 kilómetros cuadrados, con lo cual, es el campo geográfico con mas volcanes en el mundo.

El aislamiento y la falta de agua han mantenido a La Payunia prácticamente deshabitada por el hombre, aunque muchas especies animales se encuentran en la zona, como el guanaco, que más de 11.000 ejemplares viven allí.

Si bien, ya no hay más humo ni lavas ardientes, solo queda el silencio y un gran cementerio geológico.
Entre volcán y volcán, se encuentran las ásperas lenguas negras de lava endurecida que invaden los valles del sur mendocino.

A medida que la camioneta 4x4 se interna por La Payunia, aparecen los imponentes volcanes de perfecta forma cónica, cuyas entrañas estallaron durante un “apocalipsis” de fuego hace muchísimo tiempo.
Las alturas de los volcanes varian, desde 200 hasta los 3000 metros de altura y prácticamente todo el terreno está cubierto por restos volcánicos.
Al pie del volcán Santa María, hay un extenso terreno cubierto por millones de piedritas negras de unos tres centímetros, que forman un extraño arenal negro de gruesos granos. Su origen es la lava del volcán.

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Titulo: Recorriendo los volcanes mendocinos.
Publicado el 22/08/2012.
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Sitio: 365 Argentina
Provincias: Mendoza
Ver en: http://www.365argentina.com/mendoza/recorriendo-los-volcanes-mendocinos_n.html
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La Rioja: Conociendo el Parque Provincial El Chiflón


El Parque Provincial El Chiflón se encuentra a 80 kms de San Agustín del Valle Fértil, y 146 kms de la ciudad de La Rioja, sobre la Ruta Nacional 150, a una hora del Parque Nacional Talampaya.
Es un área natural protegida de alto valor paisajístico, ecológico y cultural, donde llaman la atención unas extrañas formaciones de arenisca cinceladas por el viento con colores y formas distintas de las del Valle de la Luna y Talampaya.

Hay 3 circuitos relativamente cortos dentro de El Chiflón que deben realizarse con un guía autorizado, donde se pueden ver restos de troncos petrificados de 250 millones de años, morteros cavados en la piedra por aborígenes prehispánicos, formaciones de areniscas cinceladas por siglos de erosión eólica y vuelos de cóndores.

Es un afloramiento sedimentario del Período Triásico, en el que los agentes erosivos han esculpido una variedad significativa de geoformas, enmarcadas en un paisaje montañoso. El sol enmarca las formaciones provocadas en los cerros de arenisca que fueron tallados naturalmente, tomando bellas formas y curiosas perspectivas.

Se lo denomina "El Chiflón" por el sonido que produce el viento a través de sus montañas.
Es una excursión de día completo que también puede hacerse desde Villa Unión.
El Parque cuenta con seis guardaparques que provienen de las localidades y parajes cercanos con reducido número de habitantes: La Torre (80 habitantes distribuidas en 17 familias), Cerro Blanco (10 habitantes), El Chiflón (6 habitantes).

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Titulo: Conociendo el Parque Provincial El Chiflón.
Publicado el 23/10/2012.
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Sitio: turismonorteargentino.com
Provincias: La Rioja
Ver en: http://www.turismonorteargentino.com/la_rioja/conociendo-el-parque-provincial-el-chiflon_n.html
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Villa de Merlo, el microclima en San Luis

Villa de Merlo ofrece al visitante un paisaje natural y turísticamente pleno.

Dispone de circuitos convencionales y tambien alternativos para las distintas exigencias de los turistas que la vistan durante todo el año. Es conocida internacionalmente por un cualidades sedantes.

La ciudad de Merlo está sobre las Sierras de los Comechingones, en San Luis, con una ubicación estratégica ofrece esparcimiento y recreación en un bellísimo ambiente natural.

Tiene en un relieve montañoso, que proteje a pequeños bosques y arroyos cristalinos donde la flora y la avifauna, son un atractivo que invitan al avistaje y a realizar safaris fotográficos.

Villa de Merlo ofrece una gran cantidad de circuitos alternativos y convencionales durante todo el año, donde se pueden disfrutar de espectaculares paisajes y realizar turismo aventura, como el trekking, el rapel, el montañismo, las cabalgatas y el parapentismo.

Ver más en: Merlo, un verdadero microclima en San Luis

Conociendo Mendoza en bici

Al igual que las principales ciudades del mundo, Mendoza ofrece una nueva forma para conocerla desde otro punto de vista.

Mendoza es conocida por su reputación del Malbec, que pinta y distingue todos sus rincones.

Son muchos los turistas, tanto nacionales como extranjeros que llegan a Mendoza a degustar esta bebida, y se hizo muy popular quienes quieren conocer las bodegas en bicicleta.

Esta nueva modalidad de traladarse, satisface esta gran demanda que imponen las grandes ciudades del mundo, para lo cual, la ciudad tuvo que adaptarse.

Ver más en: Darse una vueltita en bici por Mendoza

La leyenda de la caverna de las Brujas en Mendoza

Uno de los mayores atractivos de Mendoza, es esta gruta sorprendentemente conservada a través de los millones de años.

Al sur de la provincia de Mendoza, en el departamento de Malargüe, se puede disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor. Una de las principales atracciones son los oscuros pasadizos de la Caverna de las Brujas, ubicadas en el cerro Moncol, a 1831 metros sobre el nivel del mar, y a 70 kilómetros de la ciudad de Malargüe.
Esta caverna cuenta con diferentes formaciones con millones de años de antigüedad, en un buen estado de conservación, y representa es una de las principales reservas geológicas de Mendoza.

Para ingresar en la caverna, hay que reservar su turno en la Dirección de Turismo local, para luego recorrerla en un circuito especialmente destinado a los visitantes, por donde se atravesarán salas repletas de estalactitas y estalagmitas en diversas formas, dimensiones y colores. El recorrido por la Caverna de las Brujas siempre se realiza con un guía, que explica el origen y las características de cada formación.

El recorrido comienza en la Sala de la Virgen, que tiene su nombre por una enorme estalagmita que se encuentra en el centro, cuya forma se asemeja a la imagen de una virgen en postura de rezo. A partir de allí, se atraviesan diferentes recámaras y galerías con historia propia y leyendas que perduran a través de los años.

El total de la caminata es de 400 mts que se recorren en 2 horas, todos provistos de casco y linterna. En el interior, la temperatura es de 9 grados centígrados, entonces es aconsejable ingresar con abrigo y zapatillas de trekking.

Se atraviesa también la zona llamada La Gatera, que tiene su nombre a que los visitantes la atraviesan en posición de gateo. Luego, podrán toparse con inmensas formaciones de rocas, cristales y cascadas petrificadas por el salitre y azufre del agua, y el goteo constante que produce una intensa humedad. Asimismo, la Sala de las Columnas (que contiene decenas de pequeñas formaciones encolumnadas) y la Sala de las Flores (en que abundan unos corales que semejan flores) son dos de las principales recámaras de la caverna.

La leyenda de las Brujas

Hay una leyenda de la Caverna de las Brujas que fue transmitida de boca en boca, de generación en generación entre los habitantes de la zona, y hoy le da un toque de misticismo al recorrido.
Según cuenta, antiguamente el pueblo de Bardas Blancas dominaba la región, era una de las tribus más poderosas que tenía cautiva a dos mujeres blancas, quienes fueron lastimadas en las plantas de los pies, para que no pudieran huir de las tolderías.

La leyenda cuenta que cuando sanaron sus heridas, las dos cautivas se refugiaron en la caverna, en la Sala de la Virgen. Los pobladores vieron salir a dos grandes lechuzos por la puerta de ingreso, lo que hizo suponer que las mujeres brujas se habían transformado en aves y escapado de esa forma.
A partir de esos días, los habitantes de la zona comenzaron a ver a dos mujeres de aspecto andrajoso, pelos largos y muy sucias, que en altas horas de la tarde salían de la caverna y volvían a ingresar.

 Ver mas en:
http://www.365argentina.com/mendoza/la-leyenda-de-la-caverna-de-las-brujas-en-mendoza_nota1435.html

El enoturismo en la Argentina es un concepto de viaje

La vitivinicultura argentina inició en la década del 90 un camino ascendente que parece no encontrar su techo. En aquellos años las bodegas instaladas en el país iniciaron su modernización. Pero fue en los últimos años cuando la Argentina experimentó su gran crecimiento cuantitativo y cualitativo que ha resultado en el desarrollo de una industria con gran dinamismo.
«Este crecimiento ha sido potenciado por grandes inversiones y la llegada de capitales desde otros sectores y regiones del país y del exterior, lo que ha producido un importante auge de las empresas existentes. Todo este movimiento ha motivado a los consumidores y turistas del vino a conocer cómo se elabora y en qué consiste su industria. Y ha despertado un creciente interés por disfrutar momentos en el entorno paisajístico inigualable de las bodegas y los viñedos», dice Marcelo Navarro, director de Hon Travel, operador mayorista dedicado al enoturismo en Mendoza, Cafayate, Patagonia y algunas regiones de Chile.
Para Dolores Lavaque de Velasco, directora y cofundadora de Consultora Stg, quinta generación de una familia bodeguera y docente en el Bordeaux Bussines School entre otras instituciones educativas de la Argentina, «en los 90 los bodegueros que viajaban alrededor de las regiones vitivinícolas internacionales comenzaron a observar, sobre todo en Napa Valley, California, cómo las bodegas habían dejado de ser plantas de elaboración para pasar a ser un lugar agradable y educativo para el esparcimiento, disfrute y relax, como también para acercarse al fascinante mundo del vino. Durante este período las bodegas tuvieron posibilidad de invertir en el aggiornamiento de sus instalaciones, decoración y obviamente en tecnología de punta».
El éxito alcanzó escala mundial: los vinos argentinos comenzaron a competir con los grandes jugadores internacionales. Y este avance no fue sólo productivo, técnico y comercial, sino que se expandió hacia el turismo, con la apertura de las bodegas al público. Se dio una explosión del fenómeno de degustaciones «in situ» y recorridos por las viñas.

Ver mas en:
http://www.365argentina.com/el-enoturismo-en-la-argentina-es-un-concepto-de-viaje_nota1443.html

Carrovelismo en San Juan

Hasta hace un par de años, el Barreal de Arauco era apenas una reseca planicie de suelo arcilloso de 7 km de largo por 4 de ancho. Con acierto la comuna decidió convertirlo en la catedral del carrovelismo y el kite buggy. 'Vientos del Señor' es el complejo en el que se practica y enseñan ambas disciplinas.

Cuenta con cabañas, refugios con asadores individuales, quinchos y hornos de barro. También permite acercarse a estas actividades, de manera gratuita.

El carrovelismo se disfruta en un carrovela, que es un triciclo en el que las dos ruedas traseras están fijas y una delantera más chica hace de volante y se maneja con los pies. Dos bastidores de acero con fuselaje, donde el piloto se recuesta y un mástil de aluminio, que sostiene una vela que se mueve por la acción del viento, completan el diseño de este singular carro, que en sólo tres minutos puede superar los 100 kilómetros por hora.

Los paseos de bautismo se realizan con un instructor que conduce el carro y efectúa más de una pirueta para inyectarle una dosis extra de adrenalina a esta novedosa actividad, que se asemeja a navegar montado en el viento. Sólo hay que ponerse el casco, ajustarse el arnés y atreverse a incursionar en estos deportes extremos; el resto son "horas de vuelo".

Otra opción es hacer kite-buggy. Este deporte es una adaptación del kitesurfing, del cual se tomó la misma vela, pero se remplazó la tabla por un triciclo que deja al conductor al ras del piso. En la zona también se pueden hacer cabalgatas, salidas en bici y caminatas. El viento en Barreal de Arauco, está siempre presente. A 30 kilómetros de Aimogasta y a 90 de la capital provincial.

Fuente: Los Andes Turismo

Cruce de los Andes a caballo, la cabalgata bicentenaria

El pasado fin de semana de Enero, se revivió en la cordillera riojana un cruce de mulas y caballos por el mismo camino que siguió, hace 194 años, una columna enviada por San Martín para liberar Huasco y Copiapó. Crónica de una cabalgata conmemorativa hasta el cruce de Come Caballos, que el año próximo estará abierta a todo tipo de viajeros.

Participar de una cabalgata que busca revivir un episodio de la gesta de la Independencia puede tener diversos significados. Para un granadero de la Casa Rosada es una oportunidad de lucir sus uniformes en la inmensidad de la cordillera riojana entre 200 caballos y mulas, igualito a como ocurrió en un momento clave de nuestra historia... pero sin el celular con que se saca la foto. Para un operador turístico es una experiencia para explorar nuevas rutas. Los políticos disfrutan también de lo lindo –como todos– y aprovechan el evento para proyectarse en decenas de medios a nivel nacional. Los fanáticos de las 4x4 también gozan a pleno –por cada diez equinos hay una camioneta– y los fotógrafos alcanzan el éxtasis casi a cada paso. Los periodistas, por nuestra parte, asistimos asombrados a un original encuentro entre dos columnas de mulas y caballos –una llegada desde el lado chileno y otra del argentino–, cuyos jinetes se abrazaron a casi 5000 metros junto al hito limítrofe con genuina emoción y vivas a la patria, a Chile y a la Argentina, en un acto entre imponentes montañas cargado de un fuerte simbolismo de unidad latinoamericana. Más tarde, por lo bajo, alguien me comentaría que por ahí dicen que dicen que los chilenos, cada tanto, “corren el hito unos metritos hacia el este” por eso “siempre venimos a controlar”.

Hacia Laguna Brava

Partimos en camioneta al clarear el alba desde la ciudad de Villa Unión hacia el sector riojano de la Cordillera de los Andes. La primera parada fue en la Quebrada de la Troya, una cuesta de ripio donde vimos el perfil de una pirámide natural casi perfecta, formada por el desprendimiento de una gigantesca placa de piedra sobre la ladera de la montaña.

Luego apareció en el camino el pueblito de Alto Jagüe otra rareza difícil de explicar a simple vista. Desde hace décadas, en los días de lluvia la reseca y única calle del pueblo se convierte en el lecho de un irregular río que ha ido cavando dos barrancas, una a cada costado de la calle, que miden entre dos y tres metros de altura. Y arriba están las casas, todas de adobe, a las que se llega subiendo la barranca por unos peldaños esculpidos en la tierra. En la puerta de algunas casas cuelgan ramitos de “ruda macho” para ahuyentar al demonio. A veces las ráfagas de un viento zonda levantan una nube de polvo que hace desaparecer al pueblo por unos instantes. Y los lugareños aseguran que Alto Jagüe –donde es raro ver a alguien en la calle– no siempre reaparece en el mismo lugar.

Por la Quebrada del Peñón subimos en la camioneta hasta los 4350 metros, donde la vegetación desaparece por completo y por el resto del viaje, salvo por unos escasos pastos dorados que cada tanto brotan como barbas invertidas aquí y allá. El suelo pasó a estar cubierto por millones de piedritas de vivos colores y a la distancia las montañas parecían tener finas capas de terciopelo azul, verde, naranja, violeta, gris y rosa.

En una pampa de altura nos cruzamos con cinco vicuñas de terso pelaje marrón. Al transponer una lomada se abrió a los pies del camino un amplísimo valle con una laguna en el centro, cuyo espejo de agua azul zafiro mide 17 kilómetros de largo por dos de ancho. Era la Laguna Brava, rodeada de volcanes nevados que superan los 6000 metros de altura.

En la lejanía la laguna duplicaba en su superficie la silueta invertida de algunos flamencos rosados, inmóviles dentro del agua frente a una playa de sal. Un viento helado sacudía los escasos pastos dorados y un ambiente árido al extremo recreaba el aura onírica de un espejismo. Hasta que la serenidad del paisaje se rasgó como una hoja de papel y los flamencos remontaron vuelo al unísono para desaparecer aleteando tras una serranía.

Puesto Barrancas Blancas

Luego de seis horas en camioneta llegamos al puesto de vialidad en Barrancas Blancas, que tiene una veintena de cuartos con camas cucheta, baños, agua caliente y un gran salón que sirve de comedor comunitario para los expedicionarios. Allí pasamos la primera noche.

Antes de dormir me puse a conversar con un compañero de cuarto –cada uno envuelto en su bolsa de dormir–, quien me contó con acento riojano muy esdrujulado que era tataranieto de Nicolás Dávila, 2º jefe de la expedición riojana que ayudó a liberar Chile. Pero además era tataranieto de Manuel de la Encarnación Gordillo y Castro, un teniente de la misma expedición que fue quien viajó a hacerle el reporte de la victoria a San Martín. En agradecimiento, el Libertador le regaló su yesquero de campaña, una reliquia que se conserva en la familia.

Al día siguiente comenzó la cabalgata en sí, rumbo a Come Caballos, donde está uno de los catorce refugios de piedra y barro que se construyeron en este sector de la cordillera durante el gobierno de Mitre, donde paraban los arrieros que llevaban ganado en pie hasta Chile. Estos refugios tienen la forma y la estructura interna de caracol de los iglúes. Y sirvieron para salvarles la vida a muchas personas a quienes sorprendió el garrotillo, como le dicen aquí al viento blanco mezclado con nieve y granizo que, por momentos, amenazó con complicarnos la vida pero rápidamente se disipó.

Un centenar de caballos y mulas con jinetes portando banderas argentinas, ponchos rojos, e incluso dos granaderos del Regimiento de Patricios, subieron 25 km por el lecho seco de un río en medio de un gran valle. La cabalgata fue sencilla y los paisajes imponentes.

Los integrantes de la cabalgata –liderada por el gobernador Beder Herrera– eran invitados especiales intendentes y secretarios de Cultura de ciudades riojanas y de otras provincias, lugareños y muchos periodistas locales. Al llegar a los 4300 metros nos encontramos con el refugio de Come Caballos –otro de los “iglúes”–, destino final de la primera etapa. La jornada fue ardua y hay que decirlo sin culpa: todos hicimos trampa, ya que desmontamos en Come Caballos y todos los jinetes nos volvimos en camioneta al refugio a dormir, cómodos y calentitos.

A la noche hubo cordero asado, vino y folklore con rondas de aro aro aro. Y los mayores aplausos se los llevó el ingenioso cura del pueblo de Vinchina: “Aro aro aro aro / ayer pasé por tu casa / y con pena me dijiste / qué triste llegar a viejo / sin conocer el upite”.

Al día siguiente, de madrugada, partimos otra vez en camioneta hacia Come Caballos para volver a montar. Aunque varios quedaron en el camino y debieron ser bajados en vehículo afectados por el mal de altura.

El último tramo hasta el hito fronterizo fue de apenas 6 km en fuerte subida. Sobre una ladera el brillo de unos filosos penitentes rompió la lisura casi perfecta de las montañas. La meta ya estaba cerca.

En el hito, finalmente, nos topamos con la cabalgata organizada del lado chileno desde Copiapó. Los gobernadores de ambos lados se abrazaron, hubo discursos, se izaron banderas y se cantaron los himnos en la cima de una montaña, en medio de la más absoluta nada. Y luego de la despedida cada caravana de caballos bajó la cordillera hacia su correspondiente lado.

Los jinetes argentinos regresaron al refugio de Barrancas Blancas donde las mulas y caballos fueron transportados en camión a sus lugares de origen. Y todos volvimos a la civilización en camioneta, otra vez atravesando los oníricos paisajes que rodean la Laguna Brava con sus desoladas montañas de colores.
La cabalgata comienza en Come Caballos, uno de los refugios de piedra y barro del siglo XIX.

Antes de llegar a la laguna hicimos un alto en el camino para ver la impresionante tumba del “destapadito”. Cuenta la historia –que no es muy vieja, ocurrió en 1974– que el jefe de una familia de arrieros le encargó a su hijo que se adelantara durante un arreo. Al alcanzarlo, dos días después en uno de los refugios de la época de Mitre, lo encontraron muerto, seguramente víctima del garrotillo. Lo taparon con piedras, como se acostumbraba en la zona, y siguieron hacia Chile. Al regresar encontraron las piedras desperdigadas y el cadáver a la vista, así que lo volvieron a tapar. Pero cada arriero que pasaba lo encontraba “destapado” y lo volvía a tapar. Y hasta el día de hoy, los huesos del destapadito están ahí en su tumba, a la vista de todos, bajo el frío riguroso y seguramente cumpliendo milagros, ya que la gente le deja monedas. No sólo hay este tipo de ofrendas: algún irreverente también le puso zapatos y un pucho en la dentadura.

Las nubes bajas por momentos nos borraban la visión del camino y de todo lo que estuviera más allá de un metro. Pinchamos una goma –como casi todos–, lo cual nos dio la oportunidad de caminar un rato entre la bruma al borde de un precipicio. El viento se detuvo de repente y en medio de un absoluto silencio se nos vino encima la dolorosa belleza de la desolación total, de un vacío que explotaba de colores encerrando la esencia misma del yermo paisaje riojano. Los colores de la soledad

Fuente: Página 12 Turismo

Emociones en el río, a un paso de los viñedos

Cerca de San Rafael y su circuito de bodegas, el Cañón del Atuel es ideal para el rafting, canopy y trekking.

En el sur de Mendoza, San Rafael tiene un menú para cada paladar. El que llega puede perderse en el mundo del vino, en una ciudad que tiene unas 90 bodegas que organizan visitas guiadas, degustaciones y otros placeres sensuales de ese estilo. Se puede también disfrutar de veredas arboladas durante un paseo en bicicleta o visitar una fábrica de aceite de oliva y probar típicos platos cuyanos.

Otros prefieren mirar de cerca las montañas, navegar los ríos, subirse a los árboles o tirarse por cables de acero, a 90 metros de altura. Para ellos, San Rafael es un pequeño paraíso. A 30 kilómetros de la ciudad hacia el sudeste –camino a General Alvear–, Valle Grande es el centro neurálgico natural para practicar estas actividades. El viaje comienza bastante antes de llegar. Por la ruta 173 que conduce hacia el Cañón del río Atuel, se atraviesa la localidad de Rama Caída, viñedos y un paisaje de sol y cielo despejado, con pocos días de lluvia anuales.

Jugando en las alturas

En el km 25, el Bosque Aéreo Euca, inaugurado en 2009, ofrece 45 juegos aéreos, divididos en cuatro niveles de dificultad. Luego de una corta charla técnica y de seguridad, es hora de calzarse casco, arneses, mosquetones y cuerdas y volcarse a la aventura de escalar árboles de entre 2 y 10 metros de altura, usando puentes de soga o madera, trapecios en altura y tirolesas.

La actividad del parque puede ser sólo una excusa para demorar el juego y quedarse quieto escuchando de fondo el arrullo del río Atuel. O para sentir cómo se mueven las hojas de un álamo, un olmo y los sauces criollos. Al bajar de los juegos, también es un placer charlar con la administradora Sandrine Muller, una francesa con la tonada más mendocina del mundo. “Se aprende a fuerza de vinos y mates”, explica riendo.

En el kilómetro 35 comienzan a aparecer los prestadores de rafting, una de las principales atracciones de la zona. En el ambiente de ese deporte, los ríos se califican del 1 al 6, de acuerdo a la dificultad de navegación. El Atuel está en el rango 2, lo que lo convierte en accesible para la familia, con algunos rápidos para dar emoción al trayecto y tramos de remanso, ideales para abandonar la embarcación y darse un chapuzón. Los operadores ofrecen recorridos cortos de 6 kilómetros que duran una hora, intermedios y extensos, de 16 kilómetros y alrededor de dos horas de travesía.

Antes de subir al gomón, los guías e instructores se encargan de repartir cascos, salvavidas y remos y se dan instrucciones muy sencillas. La voz de mando ordena primero a remar hacia adelante; sigue con un “descanso, chicos”, “un poco hacia atrás porque ahí hay una roca” y “ahora, todos al suelo del gomón”. Así, todos nos vamos mojando; aunque el viaje es relajado, en los rápidos la adrenalina sube aceleradamente y genera un vacío en el estómago. El rafting es sólo una opción para lanzarse río abajo. El doki es una canoa inflable para un guía y un pasajero, que hace aún más intensa la experiencia; hay servicios de kayak (se requiere hacer un curso) y de col river, botes individuales acompañados por guías.

Un salto al vacío

El paisaje no puede ser mejor: las montañas del Cañón del Atuel, en un recorrido de 14 plataformas que combina canopy con tramos de trekking. En algunos saltos se recorren hasta 240 m, a 40 km por hora y a casi 100 m de altura. “¿Estás listo?”, pregunta un instructor. “Bueno, largate entonces”, desafía, como si fuese fácil el salto al vacío. Por momentos, el vértigo es sólo una anécdota ante tanta belleza, agua turquesa, montañas y la brisa que acaricia, cuando uno está suspendido en el aire. Arriba sólo se siente el zumbido de los cables de acero y los gritos de los aventureros, que descargan energía mientras vuelan por filos, montañas y mucha agua.

Luego de tanto esfuerzo, bien vale regresar a San Rafael para cenar. O quedarse en un hotel o en una de las cabañas de Valle Grande, copa de vino en mano, sintiendo el manto suave del Atuel. El cielo estrellado anuncia que mañana habrá, otra vez, sol y buen clima.

Fuente: Clarín Turismo

Saltos, cascadas y mágicos paisajes

El turista no llega a San Luis en busca de grandes balnearios con extensas playas repletas de servicios, como sucede en otros destinos. El verano en las sierras puntanas se disfruta en decenas de ríos y arroyos que nacen en las altas cumbres y descienden por las sierras surcando ciudades y pueblos, formando espectaculares saltos de agua y piletas naturales increíbles.

Las sierras de San Luis y el cordón serrano de los Comechingones son el punto de partida de la mayoría de estos ríos. Desde allí sus aguas se precipitan entre bellísimas quebradas y peñascos, formando a su paso saltos y cascadas de hasta 50 metros de altura que caen en paradisíacas piletas naturales. Ubicados alrededor de 1.500 metros sobre el nivel del mar y rodeados de exuberante vegetación, algunos saltos que no puede dejar de visitar son:

El Chispiadero: a 21 km de Las Chacras, hacia el noreste. Se atraviesa la Masilla del Cura, donde hay un mirador desde donde es posible observar el cerro Realito y una quebrada con nidos de cóndores. Es un salto de agua de 50 m de altura, ubicado a 1.700 msnm.

Salto Escondido: se accede a 12 km en la Ruta Nº 9 a Carolina hacia el sur. Luego, en forma pedestre durante 3 horas por el lecho del río Hondo. Es un imponente salto de agua de 70 m de altura y cae a una hoya de 8 m de diámetro de un bellísimo color esmeralda.

El Tabaquillo: se encuentra en Villa de Merlo, en el arroyo El Rincón. El salto El Tabaquillo de unos 18 m de altura recibe su nombre por un arbusto característico de la zona. Para llegar a la cascada se recomienda hacerlo en compañía de un guía. Se trata de una excursión de aproximadamente tres horas. En la zona se encuentra una reserva de flora y fauna.

Cercanías de San Luis capital

A pocos kilómetros de distancia de la capital, es aconsejable realizar un circuito turístico por villas veraniegas en cuyos alrededores se pueden hacer actividades deportivas, safaris fotográficos y cabalgatas. La localidad de El Volcán es un ejemplo, al igual que El Trapiche, Potrero de los Funes, el oasis de Nogolí y el embalse de La Florida.

San Luis Capital permite también acceder a las Salinas del Bebedero (a 40 kilómetros), que en épocas invernales se convierte en un desierto blanco. Estas salinas cubren 5 kilómetros de ancho y unos 15 kilómetros de largo, con un metro de sal acumulado sobre la superficie. En el lugar se halla una planta de procesamiento de sal para visitar.

Valle del Conlara

Está enmarcado entre las sierras de San Luis y las sierras de los Comechingones. Es una zona de cerros, surcada por ríos y saltos, donde se pueden desarrollar diversas actividades al aire libre. Está considerado como uno de los tres microclimas del mundo que provocan mejores beneficios a la salud. La Villa de Merlo es el lugar más recomendado de la región por tener la mejor infraestructura de servicios pensados para el turista.

Un paseo obligado es el Circuito Artesanal de los Comechingones, que reúne a todos los artistas de la comarca. Cerca de la villa está el arroyo Piedra Blanca, digno de ser visitado. Por su parte, el paraje denominado Pasos Malos posee hoyas de baños naturales y una cascada.

Potrero de los Funes

Sobre el lago homónimo, es un pueblo tranquilo, ideal para pasar unas vacaciones. El lago se recorre en bote o canoa y es apto para la pesca. Los alrededores serranos, con sus quebradas, valles y arroyos, también invitan a realizar cabalgatas, trekking, mountain bike o simplemente contemplar el paisaje.

Esta localidad también es sede de espectáculos artísticos y ferias artesanales.

Cerca de Potreros, el turismo aventura es posible en el Valle de Piedra, uno de los más altos de la zona. Otras excursiones son la Quebrada de los Cóndores, el Salto (de agua) de la Moneda, el cerro de La India Dormida o la Quebrada del León Colgado.

Fuente: Ambito

La aventura a caballo por Mendoza

La aventura se organiza en cabalgatas y para ello hay tres circuitos: al cerro La Ventana, a 22 kilómetros de la ciudad; a la Reserva Provincial La Payunia, al sur de Mendoza, entre volcanes dormidos y por último, a la Laguna Llancanelo, un paisaje semi desértico que sirve de albergue a gran avifauna, especialmente el flamenco rosado.

Las cabalgatas al cerro La Ventana son por el día e insumen ocho horas. Parten de la ciudad de Malargüe con rumbo oeste hasta llegar a El Choique, casco del establecimiento ganadero La Herradura. Desensillar y ser recibido por un mate con tortas fritas no tiene precio y es el momento propicio para charlar con Jorge, el guía. En marcha, esta vez por senderos de montaña, arroyos y luego, formaciones geológicas deslumbrantes.

Desde ahí se divisan las condoreras (lugares de nidificación de cóndores) y el cerro en cuya cima espera un inolvidable asado campestre que será cerrado por una nueva ronda de mates antes de partir hacia el casco de El Choique y de allí nuevamente a Malargüe.

Este circuito de cabalgata de tres días y dos noches. Se parte de Malargüe en vehículo y se llega a El Choique donde los mates y tortas fritas dan rienda suelta al diálogo. Alforjas y caballos se preparan y empieza la cabalgata entre arroyos hacia La Horqueta, donde se almuerza. Luego, la marcha conduce al campamento en la Vega del Burro donde se cena frente al fogón y se descansa.

El segundo día, tras desayunar se reanuda la cabalgata por un serpenteante arroyo hacia El Cajón de Los Oscuros, donde se almuerza. Luego la expedición circula por el cajón y El Salto, valle a más de 3.000 metros de altura encerrado por montañas y nieves eternas. Bardas y cascadas enmarcan una de las mejores vistas de la depresión de los Huarpes. Cena, fogón y pernocte en el Real del Salto. El tercer día lleva a El Morro, cerro mágico con vestigios de rituales aborígenes y “chenques” (entierros). Con suerte, se puede galopar junto a alguna tropillas de caballos salvajes que habitan los cerros de la región.Cierra el circuito un almuerzo al pie de El Morro .

Lo que hay que saber para las cabalgatas

Cabalgata larga, recomendaciones. Conviene llevar camisas mangas larga, pantalones cómodos y largos tipo bombacha de campo, grueso(no jeans) calzoncillos largos o calzas de algodón o pantalones de polipropileno. Del mismo modo, es aconsejable llevar buzo polar abrigado, pañuelo para protección del sol y campera abrigada. También hay que tener protector solar (factor 40 o más), sombrero o gorra y lentes de sol protección UV.

Tarifas. Cabalgatas de un día, $ 260 y de tres días, $ 1.300. Los grupos deben ser por lo menos de cuatro personas.

Fuente: La Voz Turismo

Potrero de los Funes, tranquilo y familiar

Destacado como el "paraíso natural" de la provincia de San Luis, Potrero de los Funes aparece ante los ojos del turista citadino como un pueblo tranquilo, seguro y familiar, ideal para el descanso y la recreación en cualquier época del año. Adecuada infraestructura de servicios e innumerables atractivos, perfeccionan la oferta.

El pueblo, erigido sobre el fascinante lago homónimo, despliega toda su belleza ante los ojos de quienes llegan desde diversos puntos a disfrutar de sus múltiples itinerarios. Una de sus primeras opciones consiste en comenzar el recorrido con un simple, aunque apasionante, paseo alrededor del lago, o dentro del mismo en botes y canoas. Pesca de carpas y pejerreyes; cabalgatas por las sierras atravesando quebradas, cañadas y arroyos; trekking visualizando paisajes espectaculares; mountain bike; escalada, rappel, safaris fotográficos; convierten las vacaciones en este pequeño lugar en una experiencia increíble.

La localidad se encuentra ubicada en un hermoso valle serrano que deslumbra por la belleza del espejo de agua de 360 hectáreas. Pocos vientos, temperatura agradable y un cielo limpio y pródigo de buen sol se conjugan para ofrecer un escenario ideal para su estadía.

Fuente: La Capital Turismo

Villa de Merlo, un lugar para la aventura

Quienes buscan desenchufarse de la rutina para respirar aire puro, contemplar bellos paisajes, disfrutar de la tranquilidad y variadas propuestas de esparcimiento, Villa de Merlo es un lugar ideal. Visitar esta ciudad enclavada en la provincia de San Luis a unos 595 kilómetros de Rosario es oxigenarse con su microclima, relajarse y cargar pilas para renovar el alma.

   Al pie de las Sierras Comechingones, Villa de Merlo posee una fisonomía urbana pensada para no alterar la visibilidad de su entorno natural y preservar el medio ambiente. No existen los grandes edificios, pero abundan coquetas viviendas que lucen en sus techos tejas rojas, una verdadera postal que puede apreciarse en su magnitud desde los miradores de la zona serrana.

   El trazado de las primeras manzanas de este poblado fundado en 1797 por orden del marques Sobremonte se hizo alrededor de la capilla Nuestra Señora del Rosario, un edificio típico del siglo XVIII con techo de vigas de algarrobo hachado y gruesos muros de adobe que fue declarado monumento histórico nacional. Se trata de uno de los lugares más emblemáticos del circuito turístico urbano que también incluye, entre otros atractivos, la plaza central y una serie de museos y salas culturales.

   En ese contexto se destaca la Casa del Poeta, una casona donde vivió Antonio Esteban Agüero, el autor de La Mazamorra cuya letra se hizo famosa al ser musicalizada por el folclorista Peteco Carabajal. El casco urbano también invita a recorrer la zona residencial conocida como Rincón del Este donde las casas y chalet están diseminadas entre quebradas y cerros con coloridos jardines. No menos cautivante es el centro recreativo municipal, ubicado a seis cuadras de la plaza principal, que posee confitería, pileta de natación y un playón polideportivo.

   Merlo cuenta con una nutrida presencia de comercios y un buen nivel en materia de servicios gastronómicos y de alojamiento tanto en hoteles como cabañas. Su principal actividad económica es el turismo y su densidad demográfica creció considerablemente en los últimos años. De 9 mil habitantes que tenía en 2001 hoy, según datos preliminares del reciente censo, superaría los 22 mil. La población la conforman en su mayoría familias provenientes de la provincia de Buenos Aires que desembarcaron en estas tierras con ansias de progreso. En ese sentido un grupo de empresarios locales está trabajando junto al Municipio en la formación de un ente turístico mixto público-privado.

   La noche de Merlo también tiene su encanto para entretenerse en familia o entre amigos como pubs, bares, restaurantes y un boliche bailable. También cuenta con casinos y el próximo 5 de diciembre se lanzará la temporada desde el bar William and the Monkey, donde los jóvenes merlinos hacen "la previa".

   La avenida del Sol es la arteria principal del casco urbano y el camino que conduce hacia la cumbre de las sierras Comechingones donde hay miradores para contemplar el majestuoso paisaje y la ciudad. Si bien Villa de Merlo es un sitio ya instalado dentro de la oferta turística nacional, tiene atractivos desconocidos o al menos poco explorados que valen la pena recomendar. Quienes opten por este destino deben saber que tienen al alcance de sus manos la posibilidad de internarse en zonas serranas para disfrutar a full del turismo aventura y actividades deportivas y recreativas como parapente, cabalgatas, caminatas, campamentismo o andar en cuatriciclos, entre otras alternativas.

Mucha adrenalina

Visitar este confín del mundo y desaprovechar el turismo aventura sería una pena. Una de las excursiones que hace fluir adrenalina es el Salto del Tigre, un lugar casi paradisíaco, ubicado a 2.150 metros de altura sobre el nivel del mar en la cumbre de Comechingones.

   Estar allí es dejarse llevar por los sentidos al ver como una espectacular catarata vuelca su cause desde 25 metros de altura a una gran olla de 12 metros de profundidad y 40 de diámetro. En invierno el paisaje se hace aún más impresionante porque las aguas se congelan al punto de parecer una pista de patinaje sobre hielo. Para adentrarse en este lugar hay que tomar por un camino sinuoso al que se accede únicamente en vehículos 4 x 4 con un guía especializado.

   Desde la ciudad hasta la cumbre hay 33 kilómetros de los cuales la mitad resultarían intransitable para cualquier unidad que no esté preparada. El recorrido dura alrededor de 6 horas entre el ascenso, el descenso y un tiempo de descanso donde se puede disfrutar de un almuerzo con empanadas, chivito y cordero a sólo 45 pesos sin estar incluida la bebida. Durante el recorrido se pueden apreciar las riquezas naturales del paisaje. Pumas, zorros colorados, gato montés, pecarí (chancho salvaje), águilas, cóndores, y las escurridizas pristidactilus achalensis, un lagarto endémico regional, son algunas de las especies de la fauna autóctona. La vegetación es agreste donde abunda el denominado pasto puna que convive en un ambiente no menos rocoso aportado por cuarzo y mica.

   En un sector del camino es cautivante observar los vestigios de mica en cercanías de un viejo puesto minero que funcionó hasta la década del 60. El último tramo para llegar al Salto del Tigre se hace caminando por senderos y una vez en el lugar está la opción de trasladarse, también a pie, hasta Pueblo Escondido, donde está establecido un refugio con capacidad para 56 personas. La excursión también incluye rapel, trekking y tirolesa para que los turistas crucen de cerro a cerro a través de un cable de 700 metros de longitud y 80 de altura sostenidos por arneses.

   Otra de las excursiones que resulta atrapante es internarse, también en 4 x 4, en los caminos internos del Parque Natural Bajo de Véliz, ubicado a unos 40 kilómetros al oeste de Villa de Merlo. No menos apasionante es conocer la Mina de Los Cóndores, un antiguo pueblo minero donde es imposible no mimetizarse con la dura vida que lo toco enfrentar a los trabajadores, o Velo de la Novia, un sitio de belleza indescriptible donde sólo los cóndores son testigo de la presencia humana.

Excursiones y precios

Salto del Tigre: de 135 a 170 pesos por persona.

Velo de la Novia: 150 pesos por persona.

Mina de los Cóndores: 170 pesos por persona.

Bajo de Véliz: 250 pesos por persona.

Agencias: Para hacer estas expediciones se puede contratar a la agencia Los Tabaquillos o al guía de Cerro Azul.

Costo de alojamiento: Los precios por habitación doble en hoteles de una a cuatro estrellas van de 200 a 800 pesos por día, incluyendo desayuno y en algunos casos media pensión y cochera. Las cabañas oscilan ente 200 a 500 pesos por día con capacidad de tres a cinco personas. Algunos de los lugares recomendados para alojarse son Hotel Cóndor, Campo La Herradura, Hotel Howard Johnson, Olivas de Merlo, Apart Visión de Vida y Cabañas Las Lajas

Comida: Para almorzar los precios oscilan de 30 a 60 pesos por persona según el menú. Una parrillada con chivito incluido, bebida y postre ronda los 45 pesos por persona. La oferta es variada y entre otros restaurantes se destacan Cunto, Cirano, Giorgio y El Rodeo

Fuente: La Capital Turismo

Petroglifos en Talampaya

Los antiguos habitantes de La Rioja dejaron también su huella en cuevas y aleros de montaña que utilizaron como vivienda, depósito y enterratorio para sus muertos. Además, cincelaron petroglifos en grandes paredones verticales y rocas a cielo abierto. En el área conocida como Los Pizarrones, del Cañón de Talampaya, están algunas de las muestras más representativas de los petroglifos riojanos. Se trata de figuras que, se estima, fueron hechas por indígenas agroalfareros de la cultura aguada y están en una especie de panel de 15 metros de ancho de una formación sedimentaria, sobre una pátina oscura generada por el bióxido de manganeso. Los grabados de Los Pizarrones prefiguran formas antropomorfas (humanas) y zoomorfas. Entre las humanas masculinas hay figuras con sexo prominente y los brazos en alto. En cuanto a los animales, se puede reconocer la fauna casi completa de la zona, tanto huellas como perfiles de guanacos, zorros, ñandúes y pumas. Además hay una figura muy curiosa que representaría a un hipocampo. Si así fuera cabría pensar que fue grabada por algún miembro de las culturas próximas al océano Pacífico. También hay muchas figuras geométricas, escenas de sacrificio de animales y signos astrales. El petroglifo más llamativo es una escena de caza colectiva con muchos individuos persiguiendo a sus presas.

En la zona del Parque Nacional Talampaya se han comprobado ocupaciones humanas temporarias en un período que va del año 120 al 1180 de nuestra era. Y muestra de ello son los varios enterratorios encontrados en el lugar, como el fardo funerario de una mujer de entre 18 y 20 años envuelta en un tejido de lana atado con dos cordeles.

En la Puerta de Talampaya se pueden ver más petroglifos y una gran cantidad de morteros cavados en la roca uno al lado del otro. Dadas las condiciones poco habitables del lugar, se cree que puede haber sido un centro ritual donde los morteros se usaban para quemar inciensos alucinógenos, o fermentar la vaina del algarrobo para hacer la chicha muy fuerte que usaban los chamanes en las ceremonias de celebración de las cosechas.

Desde la ciudad de Villa Unión, quienes estén muy interesados en la arqueología local pueden visitar el paraje conocido como La Isla, a 7 kilómetros de la ciudad. Allí hay una larga serie de petroglifos que, según los arqueólogos, podrían haber sido realizados por una casta de notables –sacerdotes, caciques o hechiceros– de la cultura ciénaga (año 200 al 400 d.C.), o quizá de la cultura de aguada (año 500 al 800 d.C.). La cantidad de grabados supera el centenar de figuras de ñandúes, felinos y diversos signos y figuras geométricas cuyo significado es desconocido. Algunos han querido ver en los sofisticados signos de La Isla un primer intento fallido de los habitantes de estas tierras en plasmar por escrito sus palabras. El mensaje llegó hasta nuestros días, pero en el camino del tiempo el posible significado se ha perdido.

Fuente: Página 12 Turismo

Rastros del pasado en La Rioja

A lo largo de toda la provincia de La Rioja hay restos de las culturas totoral, ciénaga, aguada y diaguita de hasta 10.000 años de antigüedad. Un recorrido para conocer las estrellas diaguitas de Chilecito, el Museo Inca Huasi y las pinturas rupestres del Cañón de Talampaya.

En La Rioja no sólo sobreviven costumbres relacionadas con las culturas indígenas como la fiesta de la chaya y el tinkunako. También están desperdigados por toda la provincia restos arqueológicos de las culturas originarias. En su libro Amanecer de la historia, la arqueóloga Martha Ortiz Malmierca explica que los vestigios más antiguos de la presencia humana en La Rioja datan de unos 10.000 años, cuando grupos nómadas de la cultura totoral pasaban habitualmente por el Valle de Vinchina.

A comienzos de la Era Cristiana aparecen los primeros grupos sedentarios en la región –de las culturas saujil, condorhuasi y ciénaga–, que se instalaban en los pocos lugares donde había agua. El Museo Arqueológico Inca Huasi en la ciudad de La Rioja exhibe objetos cotidianos de aquellos tiempos, que hablan del modo de vida sedentario cuyo rasgo más novedoso fue el cultivo. El museo está en la calle Alberdi 650 y abre de martes a sábados de 9 a 12. Y cuenta con unas 8000 piezas de cerámica, piedra y metal clasificadas de acuerdo con la cultura a la que pertenecieron: diaguita, belén, condorhuasi, aguada y Santa María.

La cerámica de los diaguitas –quienes alcanzaron un alto nivel de sofisticación moldeando a mano y con pequeños tornos, vasijas y urnas funerarias–, es quizá la más llamativa del museo. Los diaguitas cocían la cerámica en hornos que permitían la entrada de oxígeno para oxidar el hierro y obtener colores rojizos con la arcilla. Pero también tenían hornos sin oxígeno, con lo cual conseguían colores más oscuros. E incluso cocían la cerámica sobre un colchón de guano para generar un efecto ahumado negruzco.

Una de las piezas más llamativas del museo es una urna funeraria de la cultura aguada del siglo VI. En los patios hay morteros de piedra –con cavidades profundas y angostas– y conanas, una variante con forma de disco levemente cóncavo, sobre la cual se friccionaba hasta casi pulverizar los granos. También se exhiben estatuillas de barro que, además de su valor estético, son una fuente importante para el estudio del vestido y el peinado de los antiguos pobladores de la provincia. Hay estatuillas de aborígenes con simples taparrabos y polleras, o con unos enormes vestidos que llegaban hasta los tobillos, lo cual coincide con los testimonios de algunos cronistas de la época.

El testimonio más impactante de los habitantes originarios de La Rioja precolombina tiene que ver con los pucarás, destinados a proveer refugio y defensa ante el enemigo invasor. Los restos de esas antiguas fortificaciones existen en varios puntos de la provincia. De los pucarás que hay en La Rioja el más visitado es el de Hualco, que fue restaurado y está ubicado en un paraje de fácil acceso desde la ciudad de La Rioja, en el Departamento de San Blas (170 km de la capital provincial, cerca de la localidad de Cuipán).

Vestigios en Chilecito

Justo detrás del cementerio de la ciudad de Chilecito se han preservado vestigios de lo que fuera una sede del curacazgo más austral del imperio Inca. Se dice que también en ese lugar estableció su vivac el conquistador de La Rioja, Ramírez de Velasco, atraído por los relatos de las fabulosas riquezas de oro y plata que los pobladores de la zona explotaban.

Pero el sitio más interesante en todo el Departamento de Chilecito es el llamado Perfil del Inca, ubicado en la Quebrada de Paluqui, en la zona de Los Colorados. Al llegar a este lugar al pie de las Sierras del Velasco, pareciera que la noche anterior hubiese ocurrido un gran derrumbe, con lajas de arcilla desperdigadas por todo el suelo. Allí se levanta una enorme roca con 10 metros de diámetro cuya forma natural semeja el perfil de una cabeza humana. Y lo más asombroso son los centenares de enigmáticos petroglifos tallados en la roca que se encuentran a su alrededor. Entre los grabados hay imágenes de flores, centenares de pequeños pies, manos, flechas, aves y la figura de un brujo que se repite varias veces. Se cree que fue un importante centro ritual.

Desde el pueblo de Vinchina –en el extremo noroeste de la provincia– se visita el curioso sitio arqueológico llamado Las Estrellas Diaguitas, una suerte de mosaicos hechos con piedras de colores en el suelo, probablemente por ancestrales miembros de las culturas diaguita o aguada. Si fuesen de la cultura aguada tendrían unos mil años de antigüedad. El sitio está camino a la Quebrada de La Troya, sobre la Ruta Nacional 76, pasando el río Bermejo. Cada una de estas “estrellas” de diez puntas mide unos 10 metros de ancho y se cree que podrían haber sido una especie de calendario agrícola. El relleno de los dibujos está hecho con piedras negras de basalto en las puntas triangulares, piedras rojas de arenisca en los espacios entre las puntas y el festón, y piedras de cuarzo blanco como separador lineal de las diferentes áreas de color. Otro detalle importante es que tienen un sendero sin piedras que corta la corona en su lado oeste y permite ingresar al espacio central de las estrellas. En total son tres estrellas reconstruidas y hay otras tres que no se pudieron recuperar.

Fuente: Página 12 Turismo