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Conociendo las Termas de Gualeguaychú


Ubicado a tan sólo 5 minutos del centro de la ciudad de Gualeguaychú, en un hermoso parque verde, se encuentra el complejo termal que recibe a los visitantes durante todo el año.

El complejo cuenta con 6 piletas termales de aguas saladas, en un hermoso parque cubierto con reposeras, con mesas y sombrillas, y 2 piletas estivales de agua dulce a temperatura normal.
Las piletas de aguas termales, están a una temperatura de entre 38º y 40º C.

Cuatro de estas piletas se encuentran cubiertas y tres de ellas tienen hidrojet como valor agregado.

En un área de 20 hectáreas, de las cuales 8 están parquizadas y cuenta con varios servicios en el predio, como confiterías, quinchos, parrillas, spa urbano, un drugstore, acceso a internet, alquiler de batas y sillas y venta de productos regionales.

Los niños tienen un área especialmente acondicionada con juegos para que se entretengan sin problemas.

El agua proviene de un pozo mesotermal, el agua es mineral medicinal, a una una temperatura de 37 a 42 grados en las piscinas.

De acuerdo a sus características físico químicas, son cloruradas, sulfatadas, sódicas y poseen amplias acciones terapéuticas.

Las aguas termales tienen propiedades curativas, como meorar la alimentación de los tejidos del cuerpo en general, estimular las defensas del organismo, depuran la sangre, eliminando las toxinas y productos de desechos por la sudoración y diuresis que provocan.

Disfrute Entre Ríos todo el año.

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Titulo: Conociendo las Termas de Gualeguaychú.
Publicado el 15/11/2012.
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Sitio: 365litoralargentino.com
Provincias: Entre Ríos
Ciudades: Gualeguaychú
Ver en: http://www.365litoralargentino.com/entre_rios/gualeguaychu/conociendo-las-termas-de-gualeguaychu_n.html
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Conociendo el Parque Nacional Pre-Delta


El Parque Nacional Pre-Delta fue creado en el año 1992 y tiene casi 2.500 hectáreas donde la naturaleza fluye en cada rincón. La mejor opción de ingreso al parque es desde la ciudad de Diamante.

El PN Pre-Delta es un verdadero paraíso natural junto al río Paraná, donde se encuentra gran cantidad de especies de árboles y plantas, aves, mamíferos, reptiles y peces que integran un ecosistema único en un marco que inspira paz y tranquilidad.

Ubicado a apenas a 4 kms del casco urbano de Diamante, se encuentran estas hectáreas de pura vegetación divididas en tres ambientes bien definidos: la selva en galería, las lagunas interiores y los albardones ribereños.

Hay más de 1000 metros de senderos bien señalizados que conducen a dos lagunas internas, donde hay miradores o balcones de madera para poder realizar avistajes de la fauna de la zona.

También se pueden realizar excursiones fluviales con dos circuitos diferentes, por los campamentos y caminatas guiadas por senderos y por las galerías que bordean madrejones y lagunas.

El canto de los pájaros es un hecho distintivo del Parque, donde conviven más de 250 especies de aves como patos, macaes, garzas, gallaretas, chajaes, martín pescador y caraos.

Hay cerca de 150 especies de peces registradas hasta el momento, cerca de 15 especies de árboles, entre los que se destacan los sauces, alisos de río, laureles, sangre de drago, canelones, guayabos y tembetaries, y cerca de 30 especies de mamíferos cohabitan, destacándose los carpinchos, nutrias y coipos.

Hay un par de yacarés overos que a veces se dejan ver en la pequeña laguna donde se alimentan de patos.

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Titulo: Un balcón al pre delta.
Publicado el 12/11/2012.
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Sitio: 365litoralargentino.com
Provincias: Entre Ríos
Ciudades: Diamante
Ver en: http://www.365litoralargentino.com/entre_rios/diamante/un-balcon-al-pre-delta_n.html
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Conociendo el Islote Municipal Curupí

El Islote Municipal Curupí es un sitio de valor educativo, ambiental y turístico, donde existen pasarelas de madera y miradores, ubicado frente a la costanera de la ciudad de Paraná.

Encontramos el Museo Isleño Mbiguá, donde se pueden ver utensillos de cerámica realizados por los habitantes precolombinos y otros elementos representativos de la cultura litoraleña.

Las construcciones se realizaron con criterio ambiental, para no impactar perjudicialmente en el ambiente natural de la isla, que es rico en especies forestales y animales del Litoral.

Los cruces desde Puerto Nuevo son realizados por embarcaciones de los "Baqueanos del Río", que cuenta con guías, y otros servicios privados habilitados para el traslado de pasajeros.

El islote tiene una superficie de 14 hectáreas aproximandamente, donde se encuentran cientos de especies animales y vegetales.

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Titulo: Conociendo el Islote Municipal Curupí.
Publicado el 09/11/2012.
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Provincias: Entre Ríos
Ciudades: Paraná
Ver en: http://www.365litoralargentino.com/entre_rios/parana/conociendo-el-islote-municipal-curupi_n.html
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Entre Ríos: Palmeras entre inmigrantes e historia


Hace pocos días, en Villa Elisa se realizó la Primera Fiesta del Inmigrante donde hubo desfiles, trajes típicos, música, bailes y comidas.

En esta zona de la provincia de Entre Ríos, donde abunda el verde, las palmeras y los pinos, a gente recorre los senderos del bosque y el arroyo Palmar (recientemente fue declarado sitio Ramsar, o sea, un humedal de importancia internacional por su biodiversidad).

El Parque Nacional El Palmar se encuentra en 8.500 hectáreas, donde se protegen a miles de palmeras yatay.

Villa Elisa se destaca por su tranquilidad, su historia repleta de inmigrantes europeos y sus aguas termales.

El lugar ideal para comenzar a conocer la historia de los imigrantes, es en la Estancia-Museo “El Porvenir”.

Este antiguo casco del año 1885, fue residencia de don Héctor de Elía, fundador de Villa Elisa.
Hoy, en manos de la Municipalidad, se encuentra este museo donde se pueden conocer las costumbres de los primeros pobladores que llegaron desde tan lejos. Se encuentran carruajes y autos antiguos, y muchos objetos fueron donados por las familias de los primeros colonos europeos, desde hojas de afeitar hasta vestidos típicos de Rusia, Italia o Francia.

Sobre la ruta 130, a 9 kms de Villa Elisa, se encuentra el balneario camping municipal que ofrece un ambiente natural y un arroyo de aguas cristalinas poco profundo. Desde allí se puede recorrer el sendero donde realizar avistaje de las 250 especies de aves que habitan en la zona.
Existe el denominado Camino de los Colonos, un circuito turístico donde se conoce la producción regional, la gastronomía, la cultura inmigrante y la vida de campo.
A 12 kms de Villa Elisa, por este Camino de los Colonos, se llega a Colonia Hocker donde habitan menos de 100 habitantes, con calles de tierra, una antigua iglesia, la escuela de campo y una historia de inmigrantes franco-suizos llegados a principios del siglo XX.
En Colonia Hocker hay que visitar el asador criollo Don Leandro, que originalmente fué un antiguo almacén de ramos generales, donde se puede reconstruir parte de la historia de los inmigrantes.

Cerca, se encuentra Colonia El Carmen. El almacén de ramos generales Francou permanece a la misma familia desde el año 1907, donde los parroquianos disfrutan sus productos regionales como chorizos caseros, jamón crudo, quesos, huevos de codorniz y meriendas con dulce de leche, mermeladas artesanales, pan casero, tortas y pasteles.

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Titulo: Palmeras entre inmigrantes e historia.
Publicado el 08/10/2012.
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Sitio: 365litoralargentino.com
Provincias: Entre Ríos
Ciudades: Villa Elisa
Ver en: http://www.365litoralargentino.com/entre_rios/villa_elisa/palmeras-entre-inmigrantes-e-historia_n.html
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Termas y diversión en Victoria del Agua

En la tranquila localidad de Victoria, ubicada en la provincia de Entre Ríos, se puede conocer este nuevo parque acuático llamado Victoria del Agua.
Es un emprendimiento nuevo, tiene dos años de vida.

En un predio de 40 hectáreas, se puede disfrutar de las piletas de agua dulce, cascadas, toboganes o un río para recorrer en gomones, y para los mas grandes, descanso y relax en sus aguas termales.
Los centros termales modernos ya no tienen como único objetivo el de recuperar la salud, ni tampoco hacer turismo.

Actualmente, los centros termales tienen como objetivo mejorar la calidad de vida en general.
Las aguas del Parque son telúricas, por su origen geológico; son minerales, por la cantidad de sus residuos secos (más de 1 g/l); son mesotermales, por su temperatura (de 35 a 40 *C); son de reacción alcalina por su pH superior a 7.2; y, por último, son aguas saladas por el alto contenido de cloruros y de sodio, que de acuerdo a la clasificación de mayor aceptación (según la mineralización predominante, de Armijo-Valenzuela y San Martín, 1994) son cloruradas.

Las aguas termales de Victoria poseen alta carga de iones negativos (el anion cloruro), que está demostrado favorecen el bienestar y la relajación del cuerpo humano. Las grandes ciudades tienen mucha mayor carga de iones positivos ( provocan mayor irritabilidad, agresividad y nerviosismo) que las zonas rurales, precisamente por la falta de espacios verdes y la utilización de electricidad en gran escala.

En forma de resumen, las enfermedades crónicas que se ven beneficiadas con el uso de baños termales, según investigaciones del Dr. Yuko Agishi ("Balneotherapy" de Altman, N. : 2001 - citado en GeoSalud, julio 2004):

   - Enfermedades reumáticas crónicas.
   - Recuperación funcional de la neuroparálisis central y periférica.
   - Algunas enfermedades metabólicas como la diabetes, la obesidad y la gota.
   - Problemas gastrointestinales crónicos.
   - Enfermedades respiratorias leves.
   - Problemas de la circulación sanguínea periférica.
   - Enfermedades crónicas de la piel.
   - Enfermedades relacionadas con el stress y otras de tipo psicosomático.
   - Secuelas de traumatismos.
   - Algias pelvianas y otras enfermedades ginecológicas crónicas.

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Titulo: Termas y diversión en Victoria del Agua.
Publicado el 25/05/2012.
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Sitio: 365litoralargentino.com
Provincias: Entre Ríos
Ciudades: Victoria
Ver en: http://www.365litoralargentino.com/entre_rios/victoria/termas-y-diversion-en-victoria-del-agua_n.html
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Termas: la Argentina es promesa mundial

La Argentina fue invitada hace poco tiempo a la 11ª edición de Termatalia 2011, la Feria Internacional de Turismo Termal, que se celebró en la ciudad de Orense, España.
Entre motivos de la invitación, están que la Argentina es uno de los países con mayor potencial de desarrollo del mundo, ya que 19 de las 23 provincias tienen posibilidades de aprovechar el termalismo para promocionarse turísticamente.

El turismo termal cuenta con 100 millones de usuarios activos que visitan anualmente los centros termales de todo el mundo, y la Argentina tiene la posibilidad de posicionarse como destino turístico de primer orden dentro de este sector, en el que el mercado europeo es uno de los principales emisores.

La oferta termal de la Argentina tiene a Río Hondo, en Santiago del Estero, como la ciudad más importante. Pero en los últimos años han crecido otros destinos con propuestas recreativas y curativas, como ser la provincia de Entre Ríos que cuenta con una decena de centros termales, y tambien en Salta, Mendoza, Jujuy, San Juan, Neuquén y Buenos Aires.

Ver mas en
http://www.365argentina.com/entre_rios/termas-la-argentina-es-promesa-mundial_nota1507.html

Lentejuelas y plumas entrerrianas

Las comparsas bailan samba y despliegan su magia desde los primeros días de enero; seguirán hasta marzo en el corsódromo local. Entradas desde $ 15.

El Carnaval del país está en marcha desde comienzos del mes, esto implica música, color, batucadas y las mujeres más sexys sambando en las carrozas por medio de las calles y en el sambódromo local. Quienes conocen algo de este evento saben que la ciudad está de fiesta, pero de fiesta de verdad.

Es que durante largos meses preparan cada detalle a partir de una temática y en torno a ella: trajes, canciones y danzas se ensayan eternamente. Durante enero, febrero y hasta marzo, alrededor de 40 mil almas sentadas vibran cada noche ante el espectáculo que no escatima en plumas, brillos ni en purpurinas. Este año compiten Marí-Marí, Papelitos y Kamarr, que se alternan en el corsódromo ganando el aplauso del público.

El Carnaval más famoso de Entre Ríos y también de toda la Argentina viene desde hace décadas forjando su trayectoria y mejorando cada edición la puesta en escena. Cuando los tambores estallan al ritmo de la música las comparsas comienzan a desfilar y entre ellas las imponentes carrozas con motivos alegóricos.

Es de admirar el trabajo que conlleva la estructura sobre camiones y la capacidad de los bailarines para no sucumbir ante el avance de la movilidad. Pero en especial los trajes son los que se llevan los aplausos. Los organizadores afirman que hay vestiduras que llevan 500 mil lentejuelas con sus mostacillas, que se ven en la pista más de 70 mil plumas y que los bordados son dignos de concurso.

Por supuesto los cuerpos esculpidos de los bailarines, ellas y ellos, son también dignos de admiración. "Imaginen que los chicos de las últimas décadas han nacido y crecido con este Carnaval, primero mirando desde abajo y ensayando en el barrio, en el club social, ahora sobre las carrozas" cuenta Adriana emocionada mientras busca la mejor perspectiva para fotografiar a sus hijos hoy miembros de la comparsa.

Por estos días Gualeguaychú está que arde, dicen los promotores de una casa de comidas, "hay mucha gente en la calle, en las playas, en todos lados, y el fin de semana explota el corsódromo, después a seguir en alguna disco", afirma el joven que sigue su tarea como si estuviera en noche de Carnaval.

Es que la ciudad revive cada verano de la mano de su mayor evento. Es tal el movimiento turístico que las cifras equiparan al presupuesto de la comuna para todo un año. El Carnaval que nace desde los clubes sociales cada vez se profesionaliza más y logra que toda Gualeguaychú sienta su ritmo.

Información útil

Las playas: Gualeguaychú cuenta con numerosas playas con diversos servicios, las hay con carpas, sombrillas, reposeras, bar, restaurante, camping, sanitarios y todo lo que necesita el turista para disfrutar del sol y la arena a la vera del río. Sobre el río Gualeguaychú en la misma ciudad hay playas y balnearios para los que no quieren trasladarse en vehículo, sobre el Uruguay a unos 15 km, se extienden otros paradores con servicios de excelencia.

Paseos: además de Carnaval y playas hay que disfrutar del río y nada mejor que un paseo embarcado. En el sector portuario y en el balneario norte puede optar por navegar en catamarán, en lancha, en kayak o en velero de día o de noche.

Desde el río Gualeguaychú hasta el Uruguay se pasa por debajo del puente internacional hasta la costa de Fray Bentos, una alternativa. Otra es salir con la cámara para divisar la gran cantidad de avifauna del lugar, sino salidas de pesca a ambos ríos o a islas cercanas.

Tarifas: Día de pesca: carnada, combustible, traslado, $ 150 por persona. Pesca en la isla de Los Cañones $ 40 con traslado. Paseos en catamarán $ 70.

Fuente: Los Andes Turismo

Gualeguaychú como destino turístico

Visita a una ciudad de tradicionales atractivos, con aguas termales, días de campo, preparativos del Carnaval e historias junto al río que ya son parte del lugar.

Años de encuentros y desencuentros se reflejan en las paredes pintadas de una ciudad que ha cambiado para siempre. Pase lo que pase con el conflicto por las pasteras, el tema es parte de la vida cotidiana y atraviesa el viaje del recién llegado, interesado en la situación o simplemente de vacaciones, como en un lugar cualquiera. Pero Gualeguaychú no es un lugar como cualquier otro. Más allá de los debates y las banderas, de las sonrisas y las broncas, el pueblo se distingue por una calidez y un entusiasmo que emocionan.

En materia de turismo, la principal bandera son las comparsas. No todo el año es Carnaval, pero se trabaja en su preparación durante doce meses, de manera que una vuelta alrededor del corsódromo, incluso fuera de temporada, permite conocer el movimiento silencioso de una tarea que atañe a miles de habitantes y genera ingresos cercanos a los 60 millones de pesos.

Así es posible empaparse de aires carnavalescos, aunque ya muy cerca del verano, los portones se cierran; el desarrollo de los trajes y las carrozas se vuelve entonces un secreto de Estado . "Es muy común que te manden espías de otras comparsas. No es que te vayan a robar ideas, pero si conocen tu trabajo das mucha ventaja", cuenta Rodolfo Rodríguez, director de Ará Yeví, última campeona del Carnaval. Para mantener el enigma, ni siquiera quienes trabajan en los talleres durante el año conocen el tema que plasmará el grupo en escena.

La actuación de Ará Yeví, del Club Tiro Federal, se basó este año en un nuevo tema medioambiental, específicamente la protección de la tierra. Si cada gualeguaychense tiene su historia por contar vinculada con el conflicto, una anécdota del director de la comparsa tuvo repercusión internacional: él fue el encargado de vestir a Evangelina Carrozo, en 2006, para la Cumbre de Presidentes en Viena.

"Ella me llamó en secreto. No podía usar un traje común por los alambres, así que tuvimos que hacer uno que no fuera descubierto por los sensores. Lo elaboramos en una semana, a las corridas, sin saber bien para qué era", recuerda.

Las termas del Gualeguaychú también se disfrutan durante el año entero, más aún en primavera, cuando la vegetación se luce en las 20 ha de un complejo con piletas bajitas: ninguna supera el metro, de manera que las familias con chicos se encuentran en la medida justa.

El predio tiene seis piletas termales de agua salada, con temperaturas de entre 37ºC y 42ºC; cuatro son cubiertas. Además, para los días de calor hay dos piscinas de agua dulce, a temperatura natural. El lugar se ubica a cinco minutos del centro, en el kilómetro 2,5 de la ruta 42, donde una bandera contra las papeleras es parte de los carteles de bienvenida. El otro complejo termal de la ciudad es Termas del Guaychu.

Para disfrutar del agua dulce, el río Gualeguaychú se puede aprovechar en paseos náuticos cada vez más difundidos en la ciudad, como los de Felipe Tommasi, que parte en velero desde el Club Náutico en un recorrido que alcanza el derruido Frigorífico Gualeguaychú, la isla Martín Chico y la Cancha del Este, entre otros puntos.

"Aprendí a navegar y me críe en la Patagonia -cuenta Felipe-. Ahí no tenés previsibilidad, por el viento, la nieve... Este es un río muy tranquilo y casi podés salir cualquier día. Es angosto y con muchas curvas, por eso, aunque haya viento fuerte no se producen olas. La mayoría de los visitantes nunca subió a un velero. Nuestra idea es sacarle el miedo."

Son tiempos de aguas más calmas para este navegante que atravesó el Atlántico en un catamarán de vela, cruzó el Cabo de Hornos y se disfrazó de pirata en una manifestación náutica contra Botnia. Entre sus paseos recomienda los nocturnos, para comer una picada a bordo, con cerveza helada o champagne, mientras se ven las luces encendidas de la ciudad y los alrededores.

De la ciudad al campo

El casino ha sido una de las atracciones históricas, en especial cuando no había otro más cerca de la Capital. Hoy es una casa de apuestas más moderna y temática : su decoración se basa en el Carnaval. Atrae a miles de lugareños y funciona todo el año.

Con el calor en aumento, la playa de Ñandubaysal se vuelve el centro de atención. Sobre el río Uruguay, este espacio privado, con camping y opciones gastronómicas, atrae a la mayoría de los visitantes, que aún sueña con playas públicas, pero disfruta igualmente de la arena fina y el bar diseñado por Páez Vilaró.

El parque Unzué es una buena alternativa primaveral, con opciones recreativas sobre un verde imponente. Con 116 hectáreas se divide en parque Chico, con clubes y restaurantes, y parque Grande, con una linda laguna.

Entre las actividades al aire libre, la más nueva es Senderos del Monte, una reserva natural privada. Es para gente "con una sensibilidad especial por la naturaleza. La que viene en plan de fiesta al Carnaval o la playa, no creo que llegue en masa a recorrer este lugar", explica Juliana Powell, paisajista y responsable del proyecto. La propuesta es recorrer a pie, con la orientación de especialistas y juegos para los chicos, un humedal de pastizales salvajes. "La mayoría de las reservas -agrega Juliana- se identifica con una planta o un bichito. Acá la clave es la diversidad."

Para un hermoso día de campo, la clave está en la estancia Itapeby, donde Poppy y Rodolfo Cassarino armaron su proyecto de vida y abrieron sus puertas a los visitantes, para compartir con ellos momentos de gratitud. La filosofía de este cálido matrimonio "es rescatar costumbres olvidadas, pueblos en abandono, ayudar a la economía de zonas rurales con pocos recursos, poner especial atención en las personas, amar la humanidad y el medio ambiente, y lograr la inclusión social de hombres y mujeres de campo".

Quienes los visiten pueden quedarse en su posada o disfrutar de una jornada de cabalgata, paseos en carro y asado de alta gama, además de alimentar animales, ordeñar o simplemente gozar del sol en la pileta. "Y por sobre todo escuchar el silencio", dicen Poppy, argentina, y Rodolfo, uruguayo, que atravesaron momentos particulares ante la división de las aguas, como fiestas familiares con invitados de un lado y el otro del paso fronterizo.

Con agua por correr todavía bajo el puente, atrás quedan algunas antinomias de una ciudad que espera el calor de la primavera.

Datos útiles de Gualeguaychú

Cómo llegar
Desde Buenos Aires. Panamericana por ruta 9 hasta Zárate, ruta 12 hasta Ceibas y luego ruta 14. Son 226 km, que se realizan en auto en poco más de 2 horas, desde la extensión de la doble vía en 2009 (es todo autopista).
Qué visitar
* Termas del Gualeguaychú: Gral.: $ 25. Jubilados y niños: 15. Hab. doble: 170 por día; triple: 190. Reserva mínima de 3 noches (fines de semana largos, 4). Ruta 42, km 2,5; (03446) 499167. info@gualeguaychutermal.com.ar. www.gualeguaychutermal.com.ar
* Itapeby: día de campo, $ 150. Por alojamiento, consultar. Urquiza al Oeste, Parada 7; (03446) 433423 o 15612943. info@itapeby.com, www.itapeby.com
* Navegación con vela: desde $ 35 por persona. Nocturna, 80. (03446) 15632266. expedicionesavela@yahoo.com.ar
* Senderos del Monte: mayores, $ 25; menores, 15; grupo familiar, 60; (011) 15 40507198 o (03446) 15 50 3935. www.senderosdelmonte.com.ar

Más información en www.gualeguaychuturismo.com

Fuente: La Nación Turismo

Esteros del Iberá. Un laberinto de lagunas, ríos y arroyos

En el corazón de los Esteros del Iberá, una fascinante travesía por esta inmensa reserva natural. La fauna y el paisaje.

Es el reino de los pantanos, el junco, el yacaré de fauces abiertas, el carpincho y las balsas lentas del atardecer; las islas de plantas entrelazadas y el aguará guazú. Los Esteros del Iberá están conformados por cientos de riachos, arroyos, lagunas, bañados y embalsados, al norte de Mercedes, Corrientes.
Asentado sobre antiguos lechos del río Paraná, Iberá ocupa más de un millón de ha, lo que lo convierte en el segundo humedal más grande del mundo detrás del Pantanal brasileño. Pese a las distancias que los separan de los centros urbanos, acceder a los esteros resulta relativamente sencillo. Lo ideal es desde Colonia Carlos Pellegrini, la “puerta de entrada al humedal”. Este poblado rural –con menos de mil habitantes– se ubica sobre Iberá, una de las mayores lagunas de las sesenta que tienen los esteros. Desde allí es posible internarse a caballo en los pantanos, recorrer senderos que cruzan malezales y navegar las lagunas cuya profundidad varía de uno a tres metros, en botes que guían baqueanos.

Area protegida

Favorecida por las características geográficas que permitieron conservar en gran medida la virginidad natural, la fauna es muy variada. Especies amenazadas encontraron aquí un sitio protegido para su reproducción, como el ciervo de los pantanos, el venado de las pampas, el lobito de río, el yacaré overo, el carpincho, el mono aullador y el aguará guazú, una extraña especie de lobo de costumbres esquivas que sólo puede ser visto de noche, cuando sale a cazar roedores. Hay proyectos que intentan recuperar el yaguareté, extinguido hace casi cien años en Iberá y del que quedan pocos ejemplares en zonas cercanas, como Misiones y Chaco.
En la flora de los esteros, diversa y particular, se destacan el camalote y el irupé, especies acuáticas que toman parte activa en la formación de embalsados, unos conglomerados de vegetación y tierra que flotan a la deriva como grandes islas móviles. Tienen su origen en camalotales, en cuyo entrelazado de raíces se acumula tierra que luego termina convirtiéndose en un islote esponjoso sobre el que viven algunos animales e, incluso, crecen nuevas especies vegetales. Arrastrados sobre el agua por el viento y las corrientes, los embalsados cambian la geografía constantemente y dan lugar a leyendas sobre tierras que aparecen y desaparecen mágicamente de un día a otro.
No hay mejor manera de conocer los esteros que navegándolos. Explorarlos sobre un bote o una piragua permite no sólo vivenciar a pleno la geografía de la región, sino también entrar en contacto directo con los animales y disfrutar de la paz de la naturaleza.
Pilotados por baqueanos que los deslizan sobre la superficie ayudados por largas varas de madera, los botes se mueven lentos, orillando los embalsados en la búsqueda de ciervos, carpinchos y yacarés, que suelen asolearse en las riberas. Sobre el agua quieta, el cielo se refleja como en un descomunal espejo, remitiendo a la voz guaraní de la que deriva el vocablo iberá, que significa “agua brillante”. Los guaraníes habitaban la zona a la llegada de los españoles, en el siglo XVI, pero se estima que antes se asentó aquí la etnia amazónica kaingang –“hombres de los bosques”–, que habría llegado a la Mesopotamia en el primer milenio aC.

El epílogo perfecto

Hacer pie sobre los embalsados resulta una experiencia inolvidable: hundido por el peso de los cuerpos, el terreno fangoso de los islotes parece ceder a cada paso. A veces, las piernas se sumergen en un pequeño bañado, en otras se pierde ligeramente el equilibrio tras haber sorteado un malezal. También sentimos que flotamos sobre un insólito colchón, hasta que un ciervo se nos aparece a corta distancia, entre unos pajonales cercanos. Admirándolo, es imposible no pensar en un premio para tanto juicioso andar sobre tierras de dudosa firmeza.
Tras los yacarés de fauces abiertas, aguas convertidas en espejos y ciervos de los bañados, el atardecer es siempre el epílogo perfecto para cualquier navegación por el Iberá. A la hora del último sol, los esteros se van perdiendo en las sombras agigantando ese carácter mítico del que hablan viejos pobladores. Tierras que hoy están y mañana desaparecen, islotes a la deriva; todo es posible en esta geografía cambiante.

Fuente: Clarín Turismo

Paraná, paseos de fin de semana

La ciudad de Paraná, enclavada junto al río Paraná con generosos verdes, parques y lomadas, la que fuera capital de la Confederación Argentina, ofrece una interesante serie de actividades en sus distintos ámbitos urbanos y naturales para disfrutar durante un fin de semana en familia o con la grata compañía de amigos.

   Se destacan las excursiones por el río Paraná y sus islas, con fines diversos, como el mero paseo para disfrutar paisajes, o bien la salida de pesca. Servicios de catamarán y de lanchas o canoas enriquecen la propuesta.

   La propuesta histórico-cultural también adquiere renovadas dimensiones mediante visitas guiadas y la reciente puesta en marcha de itinerarios con más de 100 puntos urbanos de interés. Las artesanías y actividades culturales se verán concentradas en Puerto Nuevo, con decenas de artesanos trabajando a la vista del público o bien ofreciendo las bellezas de sus creaciones en diversos materiales y técnicas.

   Los amantes de la naturaleza y la biodiversidad comprobarán que Paraná es una de las ciudades privilegiadas pues permite al viajero acceder al corazón mismo de uno de los humedales más importantes de América, correspondiente al gran río.

Fauna y flora

La fauna y la flora autóctonas, las leyendas de lugareños y genuinas embarcaciones de madera son elementos de fuerte identidad que se comparten con el viajero.

   Otras actividades para disfrutar son el flamante complejo para competencias en kartings bajo techo lo que implica un fuerte atractivo para grandes y chicos, caminatas por la ciudad, su costanera, el Parque Urquiza con parques infantiles, bicisenda, monumentos y paisajes privilegiados, o el Complejo del Thompson y Toma Vieja, suman alternativas.

   Para llegarse en vehículo deben señalarse como lugares de visita a granjas vecinas, con refugio de animales silvestres, muchos de ellos en recuperación.

   La gastronomía en la ciudad de Paraná resulta un fuerte atractivo en sí mismo, a partir de una serie de delicias en base a pescado de río. Como es habitual, Paraná invita al viajero a disfrutar también de zonas cercanas imbuidas del mismo espíritu y belleza. La visita por la ruta 11 a las aldeas de inmigrantes ruso-alemanes es un atractivo permanente que está reforzado con una oferta gastronómica típica.
Ver también alojamientos en Paraná. Hoteles, Hoteles Boutique, Hostels, Cabañas, etc ..

Fuente: La Capital Turismo

El exótico mundo flotante de los Esteros del Iberá

Con una extensión de 1,4 millón de hectáreas, los Esteros del Iberá conforman la reserva natural provincial más extensa de la Argentina. Y no sólo se trata de tamaño, sino también de misterio, ya que este particular ecosistema incluye vastos territorios muy poco explorados, con una geografía, fauna y flora que sorprenden a todo aquel que se introduce por primera vez en esta enigmática región, poblada de lagunas e islas flotantes.

Estas tierras y aguas -humedales, si se quiere ser estricto- estuvieron originalmente habitadas (se estima que antes de Cristo) por grupos denominados Caingang, que a partir del siglo XIX fueron desplazados por los guaraníes. La colonización occidental se dio a principios del siglo XX, y recién en 1983 se creó por ley la Reserva Natural Iberá. Fue el primer intento de proteger este conjunto de bañados, arroyos, esteros y más de 60 lagunas.

La puerta de acceso a los Esteros del Iberá es la ciudad correntina de Mercedes. Hasta allí llega el pavimento. Luego es necesario acceder a Colonia Carlos Pellegrini, el poblado que se ubica dentro del humedal. Para realizar esta conexión hay que recorrer por caminos de tierra unos 120 kilómetros por la Ruta Provincial 40, en un trayecto que demora unas 4 horas. En caso de no tener un vehículo con tracción 4x4 y en buen estado, se recomienda contratar en Mercedes una excursión, o pagar transportes en camionetas u ómnibus.

El origen de Carlos Pellegrini data de 1923, pero en realidad nació mucho tiempo antes bajo la forma de asentamiento de cazadores y como emplazamiento de los jesuitas. De a poco, el poblado -que lleva su nombre en homenaje al ex presidente argentino- se ha convertido en una suerte de meca del turismo ecológico. Es habitual escuchar allí diálogos en idiomas extranjeros, mezclados con el inconfundible acento de los gauchos correntinos. El solo hecho de recorrer Colonia Carlos Pellegrini y sus alrededores ya conforma una experiencia muy atractiva. Desde el ingreso al poblado, antes de cruzar el puente de acceso, se puede tomar contacto con los guardaparques y con buena información sobre la historia, la geografía, la fauna y la flora locales.

Para el turista, la mejor forma de vincularse con este ecosistema es adentrarse en las lagunas. Iberá es el espejo de agua más accesible, ya que allí se ubica Colonia Carlos Pellegrini. Los paseos en lancha salen desde la costa del poblado y pueden realizarse de día y de noche. La madrugada y el atardecer son los horarios más recomendables para apreciar una mayor actividad de la fauna.

Las lanchas utilizan el motor en un primer tramo, pero luego, al acercarse a las islas flotantes, el guía utiliza un palo de madera para impulsar la embarcación tomando impulso con el fondo de la laguna. El efecto visual es el de estar en presencia de un lejano y agreste pariente de los «gondolieri» venecianos.

Un paseo en torno de las islas flotantes conecta con carpinchos (el mayor roedor del mundo) y yacarés negros que suelen tomar sol, petrificados y con la boca abierta sobre los bordes de los islotes. Algunos ejemplares pueden llegar hasta los dos metros de largo y pesar más de 50 kilos. Pese a su fabulosa dentadura, la quietud que presentan estos reptiles les hace perder algo de respeto ante el turista común.

También se pueden divisar los ciervos de los pantanos y ejemplares del noctámbulo aguará guazú. Ambos mamíferos son todo un hallazgo, ya que son muy esquivos es muy difícil encontrarlos tan de cerca en otras regiones del país. En el «sendero de los monos» los más atentos podrán ver familias enteras de la especie carayá.

Fuente: Diario Ambito

Un laberinto de lagunas, ríos y arroyos en los Esteros del Iberá

Es el reino de los pantanos, el junco, el yacaré de fauces abiertas, el carpincho y las balsas lentas del atardecer; las islas de plantas entrelazadas y el aguará guazú. Los Esteros del Iberá están conformados por cientos de riachos, arroyos, lagunas, bañados y embalsados, al norte de Mercedes, Corrientes.
Asentado sobre antiguos lechos del río Paraná, los Esteros del Iberá ocupan más de un millón de ha, lo que lo convierte en el segundo humedal más grande del mundo detrás del Pantanal brasileño. Pese a las distancias que los separan de los centros urbanos, acceder a los esteros resulta relativamente sencillo. Lo ideal es desde Colonia Carlos Pellegrini, la “puerta de entrada al humedal”. Este poblado rural –con menos de mil habitantes– se ubica sobre Iberá, una de las mayores lagunas de las sesenta que tienen los esteros. Desde allí es posible internarse a caballo en los pantanos, recorrer senderos que cruzan malezales y navegar las lagunas cuya profundidad varía de uno a tres metros, en botes que guían baqueanos.

Area protegida

Favorecida por las características geográficas que permitieron conservar en gran medida la virginidad natural, la fauna es muy variada. Especies amenazadas encontraron aquí un sitio protegido para su reproducción, como el ciervo de los pantanos, el venado de las pampas, el lobito de río, el yacaré overo, el carpincho, el mono aullador y el aguará guazú, una extraña especie de lobo de costumbres esquivas que sólo puede ser visto de noche, cuando sale a cazar roedores. Hay proyectos que intentan recuperar el yaguareté, extinguido hace casi cien años en Iberá y del que quedan pocos ejemplares en zonas cercanas, como Misiones y Chaco.
En la flora de los esteros, diversa y particular, se destacan el camalote y el irupé, especies acuáticas que toman parte activa en la formación de embalsados, unos conglomerados de vegetación y tierra que flotan a la deriva como grandes islas móviles. Tienen su origen en camalotales, en cuyo entrelazado de raíces se acumula tierra que luego termina convirtiéndose en un islote esponjoso sobre el que viven algunos animales e, incluso, crecen nuevas especies vegetales. Arrastrados sobre el agua por el viento y las corrientes, los embalsados cambian la geografía constantemente y dan lugar a leyendas sobre tierras que aparecen y desaparecen mágicamente de un día a otro.
No hay mejor manera de conocer los esteros que navegándolos. Explorarlos sobre un bote o una piragua permite no sólo vivenciar a pleno la geografía de la región, sino también entrar en contacto directo con los animales y disfrutar de la paz de la naturaleza.
Pilotados por baqueanos que los deslizan sobre la superficie ayudados por largas varas de madera, los botes se mueven lentos, orillando los embalsados en la búsqueda de ciervos, carpinchos y yacarés, que suelen asolearse en las riberas. Sobre el agua quieta, el cielo se refleja como en un descomunal espejo, remitiendo a la voz guaraní de la que deriva el vocablo iberá, que significa “agua brillante”. Los guaraníes habitaban la zona a la llegada de los españoles, en el siglo XVI, pero se estima que antes se asentó aquí la etnia amazónica kaingang –“hombres de los bosques”–, que habría llegado a la Mesopotamia en el primer milenio aC.

El epílogo perfecto

Hacer pie sobre los embalsados resulta una experiencia inolvidable: hundido por el peso de los cuerpos, el terreno fangoso de los islotes parece ceder a cada paso. A veces, las piernas se sumergen en un pequeño bañado, en otras se pierde ligeramente el equilibrio tras haber sorteado un malezal. También sentimos que flotamos sobre un insólito colchón, hasta que un ciervo se nos aparece a corta distancia, entre unos pajonales cercanos. Admirándolo, es imposible no pensar en un premio para tanto juicioso andar sobre tierras de dudosa firmeza.
Tras los yacarés de fauces abiertas, aguas convertidas en espejos y ciervos de los bañados, el atardecer es siempre el epílogo perfecto para cualquier navegación por el Iberá. A la hora del último sol, los esteros se van perdiendo en las sombras agigantando ese carácter mítico del que hablan viejos pobladores. Tierras que hoy están y mañana desaparecen, islotes a la deriva; todo es posible en esta geografía cambiante.

Fuente: Clarín Turismo

Para disfrutar las Termas de Gualeguaychú

Dentro de un hermoso parque verde y ubicado a sólo cinco minutos de la ciudad de Gualeguaychú, se encuentra éste novedoso complejo termal que espera a los visitantes con el confort y los servicios necesarios para olvidarse de todo.

El predio, donde se posan estas piletas, cuenta con un hermoso parque cubierto por reposeras, mesas y sombrillas que le dan un aire de playa y sirven tanto a los visitantes como a quienes viven en la ciudad para hacer un alto y olvidarse por momentos de la rutina diaria.

Actualmente cuenta con seis piletas termales de aguas saladas, que funcionan entre los 38º y 40º C de temperatura, y dos piletas estivales de agua dulce a temperatura natural, para cuando llegan la primavera y el verano. Cuatro de estas piletas se encuentran cubiertas y tres de ellas tiene el valor agregado del hidrojet, uno de los grandes inventos que lentamente se van incorporando a la mayoría de los complejos termales.

El parque cuenta con 20 hectáreas, de las cuales ocho están parquizadas y alternadas con excelentes servicios de confitería; un drugstore con teléfonos y acceso a internet, alquiler de batas y sillas y venta de productos regionales; un área especialmente acondicionada para que los niños jueguen en la más completa tranquilidad; parrillas; quinchos y un spa urbano.

Beneficios del agua

El agua del pozo termal es mesotermal, mineral medicinal, con una temperatura de 37 a 42 grados en las piscinas. De acuerdo a sus características físico químicas, son cloruradas, sulfatadas, sódicas y poseen amplias acciones terapéuticas. El agua mineraliza y caliente de las "termas" tiene diferentes efectos en el cuerpo humano.
Algunos autores dividen los beneficios de las aguas termales en tres, biológica, física y química, aunque en realidad todas actúan al mismo tiempo.

El baño en aguas termales aumenta la temperatura del cuerpo, matando gérmenes, entre ellos virus, además aumenta la presión hidrostática del cuerpo, por lo que aumenta la circulación sanguínea y la oxigenación.

Este aumento en la temperatura ayuda a disolver y eliminar las toxinas del cuerpo.

Cuando una persona se expone a un baño termal, recibe inmediatamente la acción directa de la temperatura de las aguas termales en forma de shock, y los minerales comienzan a ser absorbidos en pequeñas concentraciones por la piel.

Una vez en el organismo, los minerales son depositados en el tejido celular subcutáneo, y desde ahí ejercen su acción activando el metabolismo orgánico a través del eje hipotálamo, suprarrenal.

Propiedades curativas

Entre las propiedades curativas de las aguas termales, se destacan las siguientes: Mejoran la alimentación de los tejidos del cuerpo en general, motivo por el cual aumenta el metabolismo. Estimulan las defensas del organismo.

Asimismo las aguas termales depuran la sangre, eliminándose las toxinas y productos de desechos por la sudoración y diuresis que provocan. Además estas aguas estimulan las secreciones del tracto digestivo y del hígado, ayudando así a tener una mejor digestión.

Fuente: La Capital Turismo

Entre Ríos. Isla Margarita es un refugio de pescadores

Hace unos días, desde la Secretaría de Turismo de Entre Ríos, destacaron el excelente momento que está atravesando la pesca deportiva en todos los destinos de esa provincia, con la novedad del incremento del pique registrado últimamente, sobre todo de dorados, en pesqueros del sur entrerriano que no son tradicionales de esta especie. Buscando una nueva opción en escapadas, La Capital fue a comprobar in situ la veracidad de esa noticia a “Isla Margarita”, un pequeño paraje en el distrito de Diamante, donde el codiciado pez es amo y señor de los cientos de riachos que conforman el delta.

Pero no hay que ir hasta esa ciudad de la provincia vecina para llegar a Isla Margarita, ni tampoco tener embarcación propia. Desde Campo Timbó, a pocos kilómetros del casco urbano de Oliveros, Norberto Tempesta organiza en su lancha con motor de 40 HP salidas de pesca de dorado o variada todos los días del año. El, que llega todas las mañanas desde Roldán, se encarga de todo, desde las cañas y carnadas, hasta las comidas para los pescadores.

La aventura comienza por la mañana temprano en el muelle de Campo Timbó, sobre el río Carcarañá. Muy cerca se puede dejar el automóvil en el estacionamiento con seguridad privada las 24 horas. Luego de cargar los pertrechos y provisiones, Beto pone proa hacia el norte por el serpenteante Carcarañá, donde las barrancas dibujan extrañas figuras a medida que se levanta el sol.

Tras recorrer unos cuantos kilómetros dejando atrás a los distritos de Oliveros, Maciel y Puerto Gaboto a la izquierda del río; y de Timbúes a la derecha, se llega hasta el río Coronda, muy cerca de donde se levantó el primer asentamiento español en América: el fuerte Sancti Spíritu. Luego de cruzar el Coronda y buscando el noreste se llega hasta el riacho “El Ternero”, un estrecho y zigzagueante callejón de aguas tranquilas y no tan profundas adornado con alisos, quebrachos, laureles y sauces que sirven de sombra al ganado vacuno que se cría en las islas cuando el agua lo permite.

La boya 500

Al llegar al Paraná de los Reyes el oleaje aumenta y el cabeceo de la lancha se hace más pronunciado. Tras unos minutos se llega hasta el riacho “El Lago”, que lleva directamente a la boya 497 del canal del Paraná. Tres kilómetros río arriba se llega hasta la emblemática boya 500, y a la derecha está el riacho que 500 metros arriba lleva hasta “Isla Margarita”, una especie de reserva de 26 hectáreas donde Marga y Machi son los excelentes anfitriones. Desde Campo Timbó hasta Margarita el viaje es de aproximadamente 1,15 hora.

Margarita Rodríguez es oriunda de Armstrong y Maximiliano Laguna, de Cañada de Gómez. Hace más de 20 años que están juntos y 12 que decidieron dejar la ciudad para vivir en la isla y dedicarse a la pesca artesanal, actividad que de a poco están dejando para seguir acondicionando lo que es un verdadero refugio de pescadores. La pequeña isla tiene una casa de dos plantas que ocupa la pareja, un baño compartido, un comedor sobre pilotes de madera con cuatro mesas largas y bancos, anafe, un parrillero, utensilios y toda la vajilla necesaria para asar y comer.

Hay dos cabañas de madera para el servicio de alojamiento acorde al ambiente isleño. Las construcciones, también en altura, fueron hechas por la pareja “con sus propias manos”, cuentan. Tienen 10 cuchetas cada una, ropa de cama y frazadas. El piso es de madera lustrada, por lo que Marga sugiere e implora entrar descalzos o con pantuflas. Por su parte, Machi asesora a los pescadores sobre los lugares donde hay pique y pide encarecidamente respetar las vedas y medidas reglamentarias de las piezas, por lo que se ha ganado cariñosamente el mote de “guía Mala Onda”.

La reglamentación vigente dice que se pueden pescar dorados desde el 15 de enero al 15 de octubre, no más de uno por persona y por día, y la medida mínima es de 65 centímetros, por lo que las piezas menores deben ser devueltas al agua.

La pesca

Según los consejos de Beto y Machi, para que la pesca del dorado sea productiva se deben buscar estrechos riachos o entradas a lagunas por donde ingresen los peces en busca de alimento.

- Una vez asegurada el ancla de la embarcación en algún árbol o matorral se puede tirar la línea preferentemente encarnada con morena.
- Se busca que la línea vaya a favor de la correntada y poner la caña en forma horizontal para dar espacio al tirón cuando se produzca el pique.
- Cuando se detiene la carnada en el fondo es aconsejable dar cada tanto suaves tirones hacia atrás para que la morena se eleve del fondo y se mueva de lugar.
- Cuando se siente el pique hay que ser rápido para pegar el tirón y una vez asegurada la pieza se puede jugar por un momento con el pez, trayendo línea y soltándola nuevamente para cansarlo, mientras, el pez da violentos saltos por arriba de la superficie, haciendo la pesca más emocionante.
- Cuando el dorado está al borde de la embarcación se lo puede sacar con una pequeña red o tomándolo desde el líder (línea de acero donde se engancha el anzuelo).

Fuente: La Capital

Entre Ríos. Termas y aventura en La Paz

En el norte de Entre Ríos, La Paz es una ciudad tranquila dominada por el caudaloso Paraná, que la convierte en un pesquero célebre. Pero las aguas del gigante dulce también son escenario de audaces aventuras acuáticas, que pueden terminar con una sesión de relajación en las termas saladas.

Un par de días que parecen estirarse una semana, gracias a la magia tranquila del río y la soledad llena de naturaleza: no se sabe bien cómo, pero es como si el tiempo durara más, a fuerza de corte con la rutina y lejanía del mundanal ruido. La Paz, ahí donde Entre Ríos ya quiere tocarse con Corrientes, hace honor a su nombre y permite encontrar esa paz por todos lados, desde las playitas arenosas del Paraná hasta las aguas verdosas del arroyo Feliciano, pasando por la plaza céntrica o las reconfortantes termas con vista al río. No hace falta decir que tiene fama de buen pesquero; esa celebridad ya está consolidada en décadas de cumplidor pique, reflejado en capturas de considerables dorados y surubíes. Pero ahora, La Paz es también otra cosa, un buen destino para probar un fin de semana diferente, animándose a la aventura que ofrecen los remos y al descanso termal ya clásico de la tierra entrerriana.

Aguas del Paraná

San Martín, la calle principal de La Paz, desemboca en un mirador y el puerto sobre el Paraná, construido a principios del siglo XX para el amarre de los barcos de gran porte destinados al transporte de leña, granos y carbón. No en vano aquí se levanta el guinche, un elevador de altas cargas traído de Génova que es el monumento que identifica a la ciudad... aunque nunca funcionó, porque su potencia causó un apagón histórico en el primer intento de puesta en marcha.

Geográficamente, el puerto se levanta junto al arroyo Cabayú-Cuatiá (“caballo pintado”), al que llegaremos gracias a las embarcaciones y los remos de Erico, que conoce el río como la palma de su mano porque es el instructor de la escuela de canotaje paceña. Salimos del balneario municipal El Faro, donde un soleado mediodía de otoño todavía atrae a los chicos al agua, y nos adentramos 600 metros por el arroyo hasta pasar por la dársena del complejo Barlovento. Las canoas se deslizan con gracia entre los camalotes, con sus flores violáceas brotando entre las aguas rápidas del río y poniéndole contraste al verde de la vegetación sobre las barrancas y las islas. A veces, se ve sobre ellos la silueta lenta de las tortugas de río. A mitad de camino, amarramos las canoas y bajamos en las ruinas de un antiguo saladero y curtiembre de fines del siglo XIX: y se diría que la historia se repite, como con el guinche, porque a pesar de lo gigantesco de la estructura –nada de extrañar, ya que la ganadería fue siempre la base de la economía paceña– sólo funcionó durante tres años. Luego seguimos río arriba hasta la Barranca Negra, dejando a nuestra derecha el arroyo Márquez, para finalmente desandar las aguas del río hasta el punto de partida.

Si no se quiere remar la opción es navegar las aguas del Paraná en catamarán, o bien en lancha hasta la Reserva Ictícola Curuzú Chalí, que abarca 15.000 hectáreas dentro de un delta salpicado de islas. Parece que toda la calma del mundo se dio cita en este lugar de vegetación exuberante, pero en realidad la vida bulle bajo el agua, bajo los camalotes que flotan sin prisa: éste es un auténtico paraíso para la pesca, buscado por los aficionados para capturar dorados, surubíes, patíes, bagres y otras especies de variada. En la isla, además, los ceibos y sauces dan buen refugio a mamíferos acuáticos como los carpinchos y nutrias. En febrero, para la Fiesta Nacional de la Pesca Variada de Río; en abril para la Fiesta Provincial del Surubí; y en octubre para la Fiesta Provincial del Dorado, Curuzú Chalí es la estrella de La Paz.

Termas saladas

El desarrollo turístico de La Paz comenzó, de la mano de la pesca, en los años ’70. Mucho más recientemente, un nuevo impulso llegó a partir de 2003 con la apertura del complejo termal: son en total 11 piletas, algunas cubiertas y otras descubiertas, con una ubicación privilegiada a orillas del Paraná. Las aguas surgen a 1050 metros de profundidad, con una temperatura de 41°C, y se las clasifica como mineromedicinales con presencia de sulfatos, calcio, cloruros, magnesio y estroncio. De todo esto, lo primero que percibe el visitante es el altísimo nivel de salinidad, debido a su origen marino. Sin embargo, superan ampliamente al agua de mar y provocan el efecto de flotar sin esfuerzo: relax total, entonces, acompañado por el paisaje idílico y tranquilo de la puesta de sol sobre el río. El sol, un disco rojo de bordes nítidos contra el cielo despejado, se hunde de a poco como si se lo tragaran las aguas del Paraná, pero mientras las sombras cubren los parques del complejo termal las piletas siguen brindando hasta bien entrada la noche el reparador calor del agua.

La entrada a las termas está muy cerca además de uno de los puntos de acceso al Circuito Parque de la Aventura, una zona de senderos ideal para recorrer las áreas boscosas junto a las barrancas del Paraná. A pie, a caballo o en bicicleta, siempre mochila a cuestas, es un buen lugar para fotografiar plantas y flores a medida que se avanza entre la densa vegetación hasta llegar a orillas del río, donde algunos grupos de chicos prueban suerte con la caña y –como buenos paceños– desarrollan su habilidad para la pesca.

El arroyo feliciano

A la mañana siguiente, Cuchi y César –los hospitalarios dueños de la hostería Aires de Río– preparan bien temprano un desayuno casero y abundante que garantiza energías para la actividad del día: una bajada en canoa por las aguas del Arroyo Feliciano, que nace en localidad de San José de Feliciano y desemboca en el río Paraná, aguas abajo, a la altura de Santa Elena. El grupo, comandado por Jorge González, es más numeroso que el día anterior: se sumaron Amelia, oriunda de Gualeguaychú pero residente desde hace años en La Paz, donde tiene un bed and breakfast, y parte de su familia, todos expertos remeros.

Mientras nos acercamos al arroyo después de recorrer 25 kilómetros desde La Paz hasta la Estancia Santa Lucía, donde se encuentra el punto de embarque, Amelia se encarga de resumir en pocas palabras la experiencia por venir: “Uno se tiene que hacer amigo del río. El río está allí, para remarlo, para domarlo y disfrutarlo. No hay que atacarlo, sino conocerlo y entenderlo. El río va para donde él quiere. Y si uno lo respeta, puede acompañarlo”. Lo mismo vale para el Feliciano, un arroyo de llanura de régimen pluvial con una extensión total de 170 kilómetros, de los que habremos recorrido apenas 15 después de una travesía de tres horas. Colector de muchos arroyos menores, bordeado por una espesa selva en galería donde se refugian aves y muchos animales cuya presencia adivinamos más que vemos, el Feliciano corre controlado por una barranca abrupta que en general se ve sobre la margen derecha, sujeto a crecidas periódicas y con varios paisajes cambiantes y sucesivos: terrazas, en la parte más alta junto a la barranca; la costa, bastante inundable; el albardón costero y la planicie de inundación. Despacio pero seguro, siguiendo el curso tranquilo del agua, las canoas van avanzando casi sin que nos demos cuenta. Basta con esquivar, de vez en cuando, alguna rama flotante o un árbol demasiado caído sobre las aguas. Mientras tanto, detrás del monte espeso se percibe el movimiento de algún carpincho, y sobre algunas ramas se yerguen, nada tímidos, varios ejemplares de martín pescador. La curiosidad es mutua, pero si nos acercamos demasiado no tardan en volar hasta un lugar más seguro. Poco después, desembarcamos sobre una playita arenosa rodeada de monte donde los guías ya se encargaron de prender el fuego para un buen merecido almuerzo y descanso: es la hora en que empiezan a contarse historias y leyendas de La Paz; de sus familias inmigrantes y también sus adeptos masones; de sus primeras casas de citas y también de aquellos negocios que dejaron huella en la memoria popular. Parece que el tiempo está detenido, pero en realidad pasa, y pronto se hace la hora de regresar, esta vez por tierra: es que poco antes de dejar la ciudad, hay que hacerse tiempo para una última visita a las termas y el atardecer sobre el infinito Paraná, la última postal que nos llevamos como recuerdo del viaje.

Fuente: Página 12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/turismo/9-1805-2010-05-16.html

Termas en la ciudad de La Paz

Sobre las hermosas barrancas de la ciudad de La Paz, en un predio de 12 hectáreas se encuentra el complejo Termas de La Paz donde se destacan los hermosos paisajes únicos del río Paraná y las islas.

El complejo dispone de 11 piletas de distintas medidas, profundidades y temperaturas, cuidadosamente diseñadas para todos los gustos.
En el edificio principal se destaca la confitería con una terraza balcón, 2 piletas con hidrojet, 1 cubierta y 3 con paravientos.
El complejo tambien cuenta con vestuarios, enfermería, playa de estacionamiento para vehículos y colectivos dentro del predio, servicio gratuito de Internet Wi-Fi, alquiler de batas, reposeras y lokers, y posee un Apart Hotel dentro del balneario termal con 11 departamentos totalmente equipados.

Dentro del mismo predio, se cuenta con un Spa que posee tratamientos individuales para el cuidado, mantenimiento y rehabilitacion de la salud, donde se pueden realizar Balneoterapia, Hidroterapia, Fisioterapia, Kinesioterapia, Sauna, Hidromasaje, Ducha escocesa y mas servicios.

Características químicas de las aguas
Aguas cloruradas, sódicas sulfatadas, mesotermales.

Uso terapéutico
Estas aguas son empleadas en pacientes con afecciones y problemas reumatológicos, secuelas post traumáticas, problemas del aparato locomotor, artrosis, artritis, tendinitis, afecciones de la circulación y algunas dermatológicas. Aparato respiratorio (sinusitis, asma, bronquitis crónica, adenoiditis), estética y belleza, efecto antiestrés.

Gualeguaychú. Brillos y lentejuelas

Hasta principios de marzo, Gualeguaychú es la sede del más fastuoso Carnaval del país. Cada comparsa invierte casi dos millones de pesos para deslumbrar como nunca. Gualeguaychú duplicó con turistas su cantidad de habitantes.

Pura espuma

Las entradas oscilan entre $ 15 y $ 500. Allí, la belleza no tiene precio.
En cuanto haya pasado el primer tramo de marzo, alrededor de 190 mil espectadores se habrán congregado durante los fines de semana de enero y de febrero, a lo largo de los 500 metros del Corsódromo de Gualeguaychú (Entre Ríos), para participar de una de las más importantes fiestas populares anuales de la Argentina. Después de la última noche, las comparsas desecharán los $ 1.900.000 que cada una de ellas gasta, aproximadamente, en cada edición del Carnaval. Sólo guardarán, para reciclar, las plumas amazónicas, de faisán y de pavo real, joyas difíciles de conseguir. El resto deberá entrar en el olvido, para empezar un nuevo ciclo que culminará en el Carnaval de 2011.

Pero todavía quedan varios días más para disfrutar de las novedades de este año, en particular, las inversiones aplicadas al Corsódromo: nuevas tribunas de cemento, con capacidad para 1.800 personas, y nuevas boleterías, que permiten ampliar los puestos de venta brindando mayor comodidad a la gente. Lo que no es novedad pero sigue destacándose como siempre es la excelencia de las comparsas. Papelitos, del Club Juventud Unida; O Bahía, del Club de Pescadores; y Ara-Yevi, del Club Tiro Federal están en la competencia de este año. Cada una lleva cuatro carrozas, con medidas máximas establecidas por reglamento: en promedio, andan por los 17 m de largo, 7,5 m de ancho y 12 m de alto. A su alrededor, tocan instrumentos, cantan y bailan los 300 integrantes que, como tope, puede tener cada comparsa.

Purpurina, canutillos, lentejuelas y mucho sudor bañan a los esculturales hombres y las seductoras mujeres que deleitan a los espectadores. Por esos artistas de la exhibición, los turistas –pese a los precios del Carnaval– eligen invertir buena cantidad de dinero en unos pocos días, con el mismo espíritu de desmesura al que invita el Carnaval desde tiempos ancestrales. La cerveza –fundamental para el calor y la alegría– sube de precio en estos días, como la espuma. Las localidades se pueden conseguir por apenas $15 y a partir de allí, los asientos y el sector VIP se elevan para todos los bolsillos, hasta los $ 500. ¿Vale la pena la inversión? Por supuesto. La entrega de las comparsas, que cada año se esmeran por perfeccionar las categorías de vestuario –con espaldares que llegan a pesar 80 k–, carrozas, música, baile y puesta en escena, no se mide en dinero, sino en belleza. Y el Carnaval de Gualeguaychú no la mezquina: la derrocha.

De Entre Ríos al mundo

José “Yanito” El Kozah, presidente de la Comisión de Carnaval encargada de la organización general, y también representante del Club Sirio Libanés, es –como muchos de los responsables y participantes de este gran evento de Gualeguaychú– un gran promotor que no ahorra entusiasmo a la hora de hablar. Por eso, para caracterizar el Carnaval, dice: “Nuestro Carnaval está en el tercer puesto de los mejores carnavales del mundo. Es una mezcla del Carnaval de Venecia, con el de Río de Janeiro, con la suntuosidad que lo caracteriza, sin escatimar el lujo, la belleza, colorido, figuras de hombres y mujeres exuberantes, materiales de excelencia, grandes orquestas, combinando con fastuosas carrozas y originales coreografías. Se destaca la convocatoria de miles de personas durante todas sus presentaciones. Gualeguaychú es una ciudad tranquila, con alrededor de 100 mil habitantes, bellezas naturales, lugares de esparcimiento, hermosas playas, termas, casino. Pero durante los meses de enero, febrero y la primera semana de marzo, la ciudad se transforma en una fiesta total: la llegada de los turistas casi duplica la cantidad de habitantes, y entonces el Carnaval es el máximo protagonista”.

Fuente: Diario Perfíl
http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0445/articulo.php?art=20028&ed=0445

Gualeguaychú. Camping junto al río

La ciudad entrerriana de Gualeguaychú, famosa por los carnavales, es también una buena opción para disfrutar de las aguas del río Uruguay. Deportes náuticos, cabalgatas, pesca y excursiones. Y cuenta con balnearios y campings como Ñandubaysal, casi una miniciudad de carpas y casas rodantes.

Viaje ideal si se cuenta con vehículo propio, en apenas unas tres horas, posteando las rutas nacionales 9 y 14, se llega a Gualeguaychú, una de las cartas de presentación de la provincia de Entre Ríos. Y no es para menos. Además del Carnaval (en pleno despliegue por estos días), la costanera del río Gualeguaychú y las aguas del Uruguay, ubican a la ciudad en el mapa de destinos cercanos, accesibles y muy disfrutables para toda la familia, sobre todo en estas épocas de intenso calor.

Una miniciudad

Ni bien entrado al pueblo (así le dicen los lugareños, que pese a saberse ciudad no dejan sus modos camperos), hay que buscar un dato preciso para no perderse: “Perdón, ¿cómo llego al camping Ñandubaysal?”. Técnicamente llamado balneario-camping El Ñandubaysal, en honor a los árboles orilleros ñandubays, vale aclarar que el camino de entrada es por momentos tedioso y sus 15 kilómetros apartados de la ciudad, cruzando el Puente Méndez Casariego y atravesando el Parque Unzué hacia el sudeste por RP 42, generan una primera duda. Pero el pago, al llegar, es la sorpresa absoluta: son decenas y decenas de parcelas para instalar carpas, separadas por calles que delimitan terrenos donde están instaladas casitas rodantes que se alquilan como cuartos. Son 35 hectáreas con capacidad para más de 1200 carpas y casas rodantes, y cada camping posee luz eléctrica, agua potable y agua caliente, sanitarios y sectores para lavar ropa y vajilla. Hacia la costa está el supermercado, casi el triple de grande (mercado, verdulería, carnicería, pescadería...) que cualquier almacén de barrio. Hacia un costado, la rotisería y una suerte de cantina con pool, previo paso por la placita de juegos, con hamacas, toboganes y teléfonos públicos. Más atrás, locales que ofrecen desde patitos de goma y colchonetas para el agua hasta ojotas y paletas de playa. Justo enfrente, el alquiler de cartings, motos, cuatriciclos y bicicletas para recorrer toda la zona. Y también tiene una terminal de colectivos interna. Además, un sector exclusivo de dos hectáreas de bosques de ñandubay y espinillos en forma de galería, que garantizan buena sombra a toda hora, invita a disfrutar de 15 dormis de madera con capacidad para cuatro personas cada una. Restaurantes sobre la costa, paradores varios y hasta una gomería y taller mecánico hacen del lugar una mini-ciudad.

En la orilla

Por más que Gualeguaychú está en plena temporada alta, la tranquilidad casi paradisíaca de la región ofrece un cambio reparador. Eso se nota sobre la playa, hoy repleta de gente, pero sabiamente repartida de punta a punta. Linealmente, sus márgenes abarcan unos mil metros, con suaves pendientes y arenas tímidamente blancas, mojadas por las aguas del río Uruguay, donde sobresalen las instalaciones de Scorpio, un parador de madera con balcón a la playa. Por la noche el clima suele cambiar, y desde los fogones improvisados de los campings a las guitarreadas de las orillas, el distendido tiempo de vacaciones se adueña del lugar. Dicen aquí que es el restaurante-boliche diseñado por el arquitecto y artista Carlos Páez Vilaró, cerrado al paso de este cronista por la crecida del río, el que mejor sabe interpretar las noches entrerrianas. De gran semejanza, aunque mucho más diminuto, a la uruguaya Casapueblo, este parador de terrazas blancas tiene un salón descubierto donde la música y el bar suelen congregar a grandes y jóvenes por igual. Servicios de carpa y sombrilla, y carros-bicicleta de agua, gomones, jet-ski, tablas de windsurf y kayaks están en alquiler para recorrer las cercanías, vigiladas por guardavidas calificados en horarios de baño. También se brindan por la región entretenidas cabalgatas, que pueden ser guiadas dentro del área del camping o alejarse un poco hacia los alrededores, donde los bosques resguardan la vida de carpinchos, vizcachas, ciervos, antílopes, ñandúes y más de 200 especies de aves. Desde luego, la pesca es un denominador común en cada recoveco o mini-acantilado de estas playas: tararira, surubí, patí y con suerte algún dorado están presentes en esta época y hasta abril, cuando el pejerrey comienza a transformarse en la pieza más sobresaliente.

Como broche final de actividades, algunos prestadores organizan la visita a un viejo arenero semihundido en medio del río Uruguay. Buena y recomendable travesía náutica, que fusiona la emoción de andar a gran velocidad en lancha con algo de la historia de la zona. Así, desde aguas adentro se tiene una curiosa visión del balneario, mientras se escuchan interesantes relatos de cómo fue hundida aquella máquina que extraía arena para las playas de las orillas.

Al carnaval de Gualeguaychú

Claro, es imposible no pasar al menos una noche por “El Carnaval del País”, como lo autopromocionan los entrerrianos. Inaugurada tempranamente la temporada 2010, fueron cerca de 25 mil personas las que presenciaron la apertura el sábado 2 de enero, con las pasadas de las comparsas Papelitos, O’Bahía y Ará Yeví, que compiten este año por el desentierro del Rey Momo, quedando afuera la famosa Marí-Marí, por salir última el año pasado. Uno de los cierres más importantes es el de los bailes tribales de O’Bahía, entre colores, trajes repletos de lentejuelas, desnudos artísticos y el creciente body painting. Todo muy pintoresco y alegre hasta aquí, salvo un detalle no menor de este año: los costos. La entrada general cuesta $ 60, a lo que hay que sumar entre $ 10 y $ 40 para acceder a las tribunas de cemento de los clubes, que van incrementando sus tarifas de acuerdo con la mejor ubicación.

Finalizado el paso carnavalero, y antes de dejar Gualeguaychú y su paisaje litoraleño, es más que recomendable llegar al Parque Unzué (camino del camping Ñandubaysal) y al complejo de termas local, ambos sitios ideales para volver renovado y relajado a las actividades diarias.

Fuente: Página 12 Turismo
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/turismo/9-1715-2010-02-07.html

San Carlos: laguna, cultura y adrenalina

Los adeptos a la pesca o aquellos que simplemente quieran descubrir la historia de uno de los sitios más bellos del territorio provincial situado a más de 3.300 metros sobre el nivel del mar, pueden optar por el tour que ofrece Argentina Mountain: Laguna del Diamante Full Day.

Tras ingresar a la Reserva Natural Laguna del Diamante la expedición se dirige hacia las nacientes del Río Diamante, se recorre el sitio hasta hallar restos de tambos indígenas del 1.200 antes de Cristo, luego se persigue el lugar donde capotó el avión de Henri Guillaumet en 1930, le sigue el arroyo de las Vacas Muertas y la impactante historia de la tragedia del 53.

Mientras algunos visitantes emprenden caminatas por las inmediaciones entre rocas volcánicas y pequeñas vegas, los pescadores lanzan líneas en el río o en la laguna, lo que le dicte su intuición. El almuerzo, selección d e fiambres y pan casero con vinos del Valle de Uco, se comparte en un mini campamento. En horas de la tarde se emprende el regreso.

Incluye: transporte ida y vuelta desde Ciudad de Mendoza o Valle de Uco en vehículos 4x4. Almuerzo, guía bilingüe.

Salidas todos los sábados hasta fines de marzo, tarifa $ 380 - U$S 100 por persona; descuentos del 10% para mendocinos.

Caminos de Altamira y rafting en Tunuyán

Es una atractiva propuesta para descubrir el modo de vida en uno de los asentamientos más antiguos de la provincia cuya idiosincrasia se muestra intacta, despojada de barniz para turistas. Se trata de un producto antropológico donde la excusa es la vida en el campo pero el verdadero interés es su gente, por ello se recorren diversos emprendimientos -que conforman Caminos de Altamira- para luego disfrutar de un tradicional almuerzo. Por la tarde la adrenalina fluye en el espectacular rafting que se realiza en el río Tunuyán.

Incluye : traslados desde Mendoza o Valle de Uco ida y vuelta. Recorrido de Caminos de Altamira, Río Tunuyán. Almuerzo tradicional. Equipo para rafting. Guía bilingüe. Tarifas por persona: 2 pax U$S 190; 4 pax U$S 110, 6 pax U$S 80

Días de campo, cabalgatas por puestos del Valle de Uco, Caminos del vino y Cruce de los Andes son tours que ofrece la misma empresa.

Más información: Argentina Mountain. Tel 4318356

Fuente: Los Andes Online
http://www.losandes.com.ar/notas/2010/1/24/turismo-468466.asp

Colón: con buen ritmo y mucha onda

Colón recibe a miles de turistas que participarán del festival.

Un año más, en la ciudad entrerriana de Colón, a 291 kilómetros de Rosario, la música, la cultura y el turismo se unen en la Fiesta Nacional de la Artesanía, que se desarrollará del 6 al 14 del mes entrante y que en 2010, además, celebra sus Bodas de Plata al cumplir 25 años.

La grilla de artistas comienza el sábado próximo con la actuación de Alejandro Lerner y Los Nocheros en la misma jornada. Continúa el domingo, con Jorge Rojas y el lunes 8, con “La Noche del Folclore”. Luego, el martes 9 con Leo Mattioli y el miércoles 10 con el Chaqueño Palavecino. El jueves 11 se realiza la Elección de la Reina y se presentarán los Vilma Palma e Vampiros para seguir el viernes 12 con Los Auténticos Decadentes. El sábado 13 estará el Trío Laurel y Axel. Y, el domingo 14 el cierre será con Los Palmeras, fuegos artificiales y el sorteo de un auto 0 KM.

Esta fiesta es una tradición que se realiza desde 1978, adquiriendo la categoría de Fiesta Nacional desde 1984. Cada año concurren alrededor de 500 artesanos de distintas provincias de Argentina, y de Latinoamérica, además de destacados artistas folclóricos y populares. En esta edición donde se conmemoran los 25 años de la Fiesta, estarán presentes los reconocidos orfebres Juan Carlos Pallarols y Avelino Bravo, quienes tendrán a su cargo el trabajo de confeccionar el Escudo del Bicentenario, en el marco de los festejos de los 200 años de la Revolución de Mayo.

La ciudad de Colón, ubicada a 291 kilómetros de Rosario, es el polo turístico y productivo mas importante de la región, con una gran producción avícola-ganadera, y una vasta oferta turística en la cual se destacan: el Parque Nacional El Palmar, Complejo Termal de Colón, la riqueza cultural e histórica de la zona y la gran extensión de playas de arenas blancas sobre el río Uruguay.

Artesanos

La Expo Fiesta Nacional de la Artesanía, en la ciudad de Colón es el máximo evento del país en su especialidad. Su historia se inicia en la década del ’60 cuando los artesanos locales comenzaron a reunirse en una fiesta anual que primero fue regional, luego provincial y desde hace casi 25 años su alcance abarca todo el país. Incluso durante los últimos años convoca a artesanos de otros países y desde aquí su proyección latinoamericana. Cientos de artesanos del país y Latinoamérica, rigurosamente seleccionados, se dan cita en la ciudad de Colón para mostrar sus magníficos trabajos ante miles de espectadores.

Fuente: La Capital Turismo
http://www.lacapital.com.ar/ed_turismo/2010/1/edicion_67/contenidos/noticia_5141.html